La victoria del fracaso

La victoria del fracaso solo puede ser posible, si es que nosotros y solo nosotros lo permitimos. Lo que suena a una frase cliché, es en realidad una gran verdad que sin ser el santo grial de la vida, es una filosofía que puede ayudarnos a seguir nuestro camino sobre todo si somos escritores o si queremos serlo.

Hay que ser sincero, la carrera de escritor (hablando de carrera como tal, es decir el poder vivir y vivir bien del oficio de escribir) es algo reservado a pocos. Dirán que son muchos y si los son, pero si vemos la cantidad de escritores que viven de la escritura comparado con la cantidad de personas que desearían serlo, veremos cuan pocos hay. Pero los hay y eso es lo importante.  Y, al fin y al cabo, la pasión de escribir no es motivada por el dinero ni por la ambición (o no debería serlo) sino por ese algo que solo un escritor de corazón puede entender. Sin embargo, algo hay que reconocer. Lo escritores conocidos y que viven de su oficio no han llegado a ese lugar anhelado dejando textos inconclusos o por descuidados en su trabajo. No están ahí por acostarse temprano todos los días, ni por decir “mañana escribiré”. Sino, que aun que no hayan tenido el talento de un Cortázar o un Cervantes, han podido acabar lo que han empezado y sobretodo han tenido el valor de reconocer sus errores y corregirlos, empezando muchas veces de cero o intentando algo nuevo, dejando el miedo al fracaso en un segundo plano.

Existen escritores que no tienen miedo a seguir un patrón o un modelo a seguir, bien sea impuesto por la editorial o por ellos mismos. Vemos el caso de autores de Best-Sellers como Dan Brown (solo por mencionar uno de los más conocidos). ¿Hay alguna diferencia grande en alguno de sus cuatro libros sobre el profesor Langdon? Todos siguen la misma línea, la misma trama. Y si bien el tema puede cambiar, tanto el personaje como el libro no lo harán. Funciona, sin lugar a dudas para un escritor como el. ¿Miedo al fracaso? Lo dejo como pregunta abierta.

Pero existen otros muchos escritores que intentan ideas nuevas, maneras nuevas, temas nuevos. Que se reinventan a sí mismos en cada uno sus libros, obras o poemas y que buscan siempre aquel premio inalcanzable que es el del escrito perfecto, entendiendo que a veces sol el camino es lo perfecto pero que bien vale la pena el esfuerzo.  Solo por poner un ejemplo me viene a la cabeza a las primeras décadas de Mario Vargas Llosa, versátil tanto el relato corto, como el ensayo la novela o el teatro.

Porque al final de todo la pregunta es ¿Por qué escribimos? Claro que para nosotros mismos pero también para ser leídos. Pienso que cualquier persona que niegue eso, se está engañando a sí misma.  Y nuestros lectores, así como el tiempo, cambian y merecen ser tratados de la misma manera. Entonces, solo existe un camino y es el camino que tenemos al frente.

El miedo al fracaso, ha motivado a muchas personas a no probar cosas nuevas o creer que irse por caminos poco conocidos los llevara a la ruina. Y podría ser así, después de todo, no hay nada seguro en este mundo y nunca lo habrá. Pero también podríamos encontrar en ese nuevo camino justo lo estábamos buscando. ¿Nos aferramos con uñas a la novela? Quizás nuestro destino es ser poeta. ¿No queremos escuchar la palabra poesía? Quizás tengamos talento para eso ¿No queremos ni oír el termino ensayo? ¿Y qué pasaría si lo hacemos y descubrimos que somos geniales haciéndolo?

Quiero poner especial atención a una reflexión, aunque me vuelva a repetir haciéndolo y es el hecho de que en verdad puede dado de que fracasemos, si medimos el termino fracaso en cantidad de lectores o copias vendidas.  Puede que le pongamos la mejor de las intenciones y sin embargo, nuestro novela, cuento o poema no sea del gusto de todos. ¿Y qué? ¿Tiraremos la toalla solo por el primer golpe?

Leí una voz que uno solo puede considerarse un escritor si ha sido rechazado varias veces, después de todo si todos los conocidos escritores han sido rechazados ¿Por qué esperamos algo diferente nosotros?

Es ahí donde en verdad notamos que tanto nos dedicamos a este oficio tan pocas veces bien remunerado (y no hablo solo de dinero). Pero cuando la pasión de una letra escrita, de un dialogo bien trabajado y sobretodo el gran sabor a manjar que deja una obra bien escrita, se nos mete en el alma y nos hace saber que en verdad podemos ser lo que pensamos, es cuando verdaderamente nos damos cuenta de lo que podemos ser. Pero debemos estar preparados a los golpes que nos da la vida y solo yendo hacia adelante, escribiendo cada día con más pasión, probando cosas nuevas, abriendo nuestra mente a este mundo de fantasía maravilloso es que podemos ver al final, que todo esfuerzo mereció la pena y que la victoria del fracaso no ganara la batalla y que a pesar de todo seguimos adelante.

HORA CRITICA PERUANA

Lo único que se necesita para que el mal triunfe, es que los hombres buenos no hagan nada

 

¿Hasta cuándo vamos de dejar que se pisoteen nuestros intereses y se juegue nuestro futuro sin que nosotros hagamos nada?

 

Quiero empezar este articulo con la frase que menciono Edmund Burke y que fue la frase central de una serie de televisión de dos capítulos donde se narra el ascenso al poder de Adolf Hitler, para quien no la haya visto les recomiendo que la vean (HITLER, El reinado del mal). Hitler llega al poder de forma pseudo-democrática, aprovechando un estado débil. No tuvo mayoría al principio pero usando reglas poco estables fue poco a poco desestabilizando al gobierno, presionándolo con crisis políticas, presionando desde el parlamento que fue conquistándolo hasta que tuvo mayoría, de manera directa e indirectamente hasta que todos fueron cediendo poco a poco hasta que le dieron el poder que según el merecía ¿Cómo termino todo esto? Todos los sabemos. La serie muestra muy bien como solo unos pocos tuvieron el valor de enfrentarse a él, porque para muchos no era un tema de tomar en serio. No le dieron importancia, dejaron que poco a poco se le diera más poder hasta que fue demasiado tarde para cambiar la situación.

Salvando las diferencias ¿No estamos viviendo algo parecido? ¿Qué está pasando hoy por hoy en el Perú? Un grupo de mayoría de congresistas (mayoría de congresistas donde solo representan a un menos del 10 % de la población) tienen el control total del congreso. Y digo que son el menos del 10% de la población porque si bien sacaron más porcentaje de votos en las últimas elecciones ¿Cuántos fueron comprados? ¿Cuántos fueron comprados por regalos, dinero, tapers o computadoras? Solo un puñado de hombres y mujeres apoyan esta institución, el punado de hombres y mujeres que tienen sus manos aun rasgos de la corrupción que se desato en los noventa y que ahora pretende tomarnos de rehenes haciéndonos creer que tienen el poder cuando solo lo tienen si los dejamos tenerlo.

Lo que paso la semana pasada, no tiene nombre, ni decencia, ni razón, ni lógica y mucho menos interés nacional. Es pura y llana rabia contenida y deseo de enriquecerse uno mismo cuidando sus intereses. ¿Interés en nuestros hijos? Ninguno. ¿Interés en el futuro de la nación? Ninguno.¿Y que estamos haciendo nosotros? ¿Qué está haciendo el gobierno?

No nos engañemos, el fujimorismo ya tuvo su oportunidad. YA LA TUVO. Gobernaron diez largos años ¿Cuál fue el saldo? Un estado corrupto hasta la medula, opresión, miedo, de baja calidad en todos los sentidos, gobernado por una cúpula en los pasillos del SIN con miles de compatriotas huyendo para buscar un futuro mejor fuera del país y un presidente renunciando por Fax desde el extranjero ¿Queremos eso de nuevo para nuestros hijos? ¿Queremos de nuevo eso para nosotros? Nosotros elegimos por mayoría a PPK como presidente, no a Fujimori. ¿Por qué permitimos que sea un congreso venido a menos, corrupto e ineficiente el que dicte lo que hay que hacer? ¿Hasta cuándo solo vamos a ver lo que está pasando sin hacer nada?

El día de mañana, 12 de diciembre se habla de una gran movilización nacional. Es el momento de demostrar a ellos con quien se están metiendo. Algunos podemos apoyar de manera directa otros de manera indirecta pero TODOS debemos apoyar. Esto no es un juego, ya no. Es el futuro de nuestros hijos, de la educación, es el futuro de nuestro país. Sepámoslo defender. Sr. Presidente sepa defender la nación que le encomendamos, no deje que un par de matones de barrio vestidos de terno tomen el control de nuestro querido país. Es el momento de trazar una raya en el suelo y decir hasta aquí nomas, es el momento de decirles lo que la constitución dice, es el momento de aplicar la ley con severidad y dejar que el pueblo elija. Es el momento de llamar si es necesario a nuevas elecciones. Ellos lo quieren así y que el pueblo diga sí que es quiere algo más de esto. Es el momento de demostrar que los peruanos no queremos esto, no queremos ni un congreso ineficiente, ni a unos matones que lo secuestren, queremos altura, educación, cultura, progreso pero sobretodo dignidad. ¿Vamos a dejar que los fujimoristas vuelvan a dictar el camino a seguir?

¿Hasta cuándo vamos a seguir de brazos cruzados?

Recuerde las palabras de al principio, a veces para que triunfe el mal basta con que los buenos no hagan nada. ¿Queremos eso? Mañana es el momento de demostrarlo. Mañana es el momento de decir con un NO categóricamente que la reforma educativa si va y de que esperamos que este gobierno actué, mañana es el momento de decirle al fujimorismo con quien se está metiendo. Nos jugamos nuestro futuro y el de nuestros hijos. Mañana es el momento de decir de una vez por todas de que el mal esta vez no triunfara.

 

Un empujón al escritor

La catarsis personal como medio de escape literario. La filosofía del yo interno como motor de la creatividad. La psicología del niño perdido como aliciente de una historia. Quizás un poco de todo y de aun más sea lo que, después de leer “Mientras escribo” de Stephen King, venga y haya venido a mi mente y la de muchos que se inician en el mundo y el oficio de escritor. No pretendo aquí hacer una crítica del libro (labor magnánima que solo pueden los conocedores) sino utilizarlo como medio de escape de algunas ideas.

Genial libro de Stephen King que nos muestra un poco el lado oscuro del escritor pero a la vez el lado realístico y humano de esta profesión difícil y no siempre adecuadamente valorada. Vienen a mi mente las palabras de un director de cine (no me acuerdo el nombre así que antes que inventarlo prefiero omitirlo) que decía “películas puede hacerla cualquier, hasta un tonto, ahora que sean buenas eso ya es otra cosa” . Es perfectamente aplicable a cualquier o casi cualquier profesión, pero muy especialmente a la profesión del escritor de historias y narrativa: Escribir, escribir cualquiera puede escribir, pero de ahí a que salga algo bueno es otra cosa.

¿Qué motiva, que nos induce, seduce, apasiona, atrapa y enciende acerca de poner sobre un papel ideas, palabras, tinta, esfuerzo, dolores de espalada, y sobretodo vacíos y vivencias emocionales? El solo hecho de vivir. Ya que después de todo, el escritor como cualquier otro artista tiene un deseo de vivir y expresar sus emociones y vida de manera exagerada, un aprecio por la vida y por el sensibilidad que lo obligan a querer poner en papel todo aquello que pasa por su mente y que lo lleva a un estado casi místico de complicidad con un lector que jamás conocerá o a entablar amistad con un amigo que lo tendrá siempre en su corazón aunque ya hayan pasado varios años de su falleciento. La vida puede ser difícil (como lo demuestra King), puede írsenos de las manos (como también lo demuestra de manera bastante clara y con valor King) pero esa misma vida es la que nos lleva a buscar ese refugio que es el buen escribir. Se puede aprender técnicas, se pueden aprender ortografía gramática y demás, pero al talento que uno puede tener debe cuidarse y apreciarse, y sobretodo respetarse.

King tuvo suerte pudiendo vivir en un país que le dio las oportunidades de ver sus textos publicados y sobretodo vivir de ellos y tocar temas que hoy por hoy se venden bien. Quizás, muchos de nosotros, incluso yo no contemos con esa suerte pero siempre tendremos la suerte de contar con un papel y un lápiz y poder expresar en el nuestra ideas. Nadie nos puede quitar eso y es a eso a lo que debemos aspirar.

Si algo rescate de este libro es punto autobiográfico que acompaña a todo escritor en su obra, lo quiera o no, de que al fin a y al cabo nuestra vidas son la base de cualquier intento de introducirnos en la piel del escritor y que lo primer que debe haber todo buen escritor es aceptarse a sí mismo y el hecho de que sus vivencias es el carbón que nutre la caldera que hace girar las hélices de nuestro quehacer.

Ayer me desperté tarde, normalmente lo hago temprano pero tenía ganas de quedarme en la cama. No teñía ganas de ir al trabajo, un paso tedioso a estas alturas de mi vida y me hubiera gustado ir a tomar un café con mis amigos, dar aquel paseo por el parque con una buena amiga que no había visto desde hace tiempo y quizás almorzar, aunque sea solo un pan con jamón y un vaso de agua frente a ese rio que tanto nos gusta. Me hubiera gustado luego leer un poco. Quizás luego zambullirme un poco en las páginas de internet, averiguar más sobre aquel tema histórico que tanto me tiene pensativo, poder unas horas trabajar en aquella calculación que me mantiene loco y luego en la noche, después de estar satisfecho con mi trabajo ir a cenar con mi novia, escuchar de su voz las más dulces palabras sobre cómo le fue el día, olvidar que existe un mañana al ver su sonrisa, aunque solo caminando por el parque disfrutar del sonido de la noche. Me hubiera gustado tanto hacerlo pero me tuve que levantar como muchos a las seis de la mañana, tuve que ir al trabajo, tuve que rendir diez horas diarias, tuve que regresar en un tráfico tremendo a mi casa solo para darme cuenta de que mi novia estaba tan cansada como yo y de que en la tele no había nada que ver.

Para quien haya leído “Mientras escribo” podrán percibir que aquello que llamamos vida normal es solamente el inicio de aquello que podemos llamar historia. Para todos aquellos que como quise mostrar en este ejemplo, un momento cotidiano puede inspirar un sentimiento o historia que se puede llevar al papel, animo a leer este gran libro que motiva, nos llena el orgullo de  decir “somos escritores” y sobretodo nos da un empujón (que buena falta nos haces) en este difícil camino que hemos escogido.

 

Paranoia Mundial

Ha habido demasiada difusión mediática sobre las ultimas elecciones de estados unidos que tal pareciera que se estaba eligiendo a alguien más que el presidente de un país. Claro Estados Unidos no es cualquier país, ha sido la primera potencia mundial y aún conserva una influencia económica y militar de primer nivel, pero no es mentira decir que los mejores momentos de ese país ya están en el pasado.

Se ha hablado casi de que se estaba eligiendo al anticristo, los programas televisivos alemanes, españoles, peruanos solo han sabido difundir la noticia de que elegir a Donald Trump era como elegir al mismo Diablo como presidente. La bolsa se ha desplomado, si hay tercera guerra mundial, el problema de los refugiados y hasta una nueva guerra civil estadounidense serán solo culpa de Donald Trump. No hay duda de que la manifestación mediática ha trabajado a horas forzadas con éxito y aún así, la gente no se ha dejado engañar y es ahí donde aparecen los rostros desconsolados, estupefactos, aturdidos y incomprensibles de todos. ¿Si tanto hemos manipulado como puede la gente hacer lo que nosotros le dijimos que no hagan? Y es ahí, creo que el único mérito de este interesante personaje que en cualquier otro país del mundo solo podría pasar como un oportunista mediático pero que ahora será presidente: el de abrir los ojos al mundo de lo que en verdad es Estados Unidos y de lo que en verdad está pasando en el mundo.

No estoy a favor de este personaje, con una inexperiencia marcada por años, con un ego más alto que sus edificios y con ningún tipo de plan sobre cómo manejar una nación, con unos prejuicios marcados y con unos ideales poco convencionales. Si será un buen presidente o no, lo dirá el tiempo y al fin y al cabo es problema de los estadounidenses.

Pero si algo si se le puede rescatar es que le ha dado una bofetada al mundo mediático y ha abierto los ojos a la realidad. A una realidad que nadie quiere escuchar pero que no por eso deja de ser verdad. Él ha sido la voz de aquellos que no se han atrevido a hablar lo que piensan por temor a ser no oídos, él ha dicho con total desenvoltura lo que piensa a hacer (que sea o no sea viable es otra cosa) cogiendo el reclamo de muchos, la gente se asusta porque a nadie le escucha oír la verdad. Estados Unidos no es Disneylandia ni las tardes soleadas en California y no es definitivamente el grupo de amigos que giran en torno a una taza de café en algún sitcom ni es el sueno americano que tanto dicen. Nunca lo fue. Estados Unidos no es el país abierto al mundo donde cualquiera puede sentirse a gusto (si no basta con entrar por uno de sus aeropuertos o ver e tratamiento a los afroamericanos), no es el país que busca la paz empezando guerras donde no las hay ni es el país moderno (basta ver sus puertos, colegios, universidades). Si alguna vez lo fue (que lo dudo) ya no lo es mas.

Estados Unidos es una nación tocada y tomada rehén por banqueros que solo han vendido su propio país (cuanto de los productos que compramos ahora dicen “Made in America”), que han dejado fabricas desiertas donde antes ha habido prosperidad, es un país sumamente peligroso donde la drogadicción y las mafias controlan mucho y donde a veces ni se puede salir de noche, es un país racista en extremo donde una persona nacida ahí pero de otro color o de otra religión tiene el temor a ser discriminada. Ha querido vender algo que ya no son, han querido vender al mundo algo que no existe. Si en algo estoy de acuerdo con lo que dijo durante la campana Donald Trump es en sus palabras “ya no podemos darnos el lujo de ser políticamente correctos”. El ha dicho lo que los estadounidense quieren oír y la mayoría lo ha elegido por eso, el mundo se impresiona que alguien así pueda ser elegido, pero no se da cuenta que alguien asi es elegido por qué es lo que el pueblo piensa y esa es la gran elección.

Siempre se ha dicho dos cosas “cada pueblo tiene el gobernante que merece” y ahora sabemos que este dicho como nunca tiene la razón, también se ha dicho siempre que para resolver un problema primero se tiene que admitir que se tiene un problema. Hoy nos segamos a muchas cosas, no decimos la verdad por temor a ser tratados como “extremistas” o “políticamente incorrectos” y se ve con asco y hasta intolerancia todo aquello que muchos juraron erradicar. Muchos no dicen lo que piensan y no aceptan los problemas de forma abierta. Europa ha caído en esa trampa y se sorprende cuando alguien como Trump pronto salga ha decir finalmente lo que la gente piensa y se sorprende cuando alguien así gane las elecciones

El sistema ha fallado ha permitido que se corrompa, creando insatisfacción en la gente. Y ahora la gente exige un cambio. La gente no sabe que se tiene que hacer, para eso se eligen gobernantes que supuestamente deben saber que hacer. Cosa que casi nunca pasa. Pero exige a gritos un cambio. El comunismo ha fracasado, el socialismo del siglo XXI también, el capitalismo va camino a su propio auto destrucción. La gente pide un cambio. Es quizá el momento de una tercera vía. Una nueva salida.

La elección de Donald Trump no es esa tercera vía, pero por lo menos nos ha llamado la atención a una vuelta a la reflexión y finalmente a acepta que por más que queramos no reconocerlo los problemas se deben afrontar de fondo y no negando algo solo por temor a ser tildados de “poco correctos”. El tiempo dirá que pasar con esta aventura (yo personalmente se que al final ser candidato y ser gobernante son dos cosas distintas y que la paranoia provocada por los medios de comunicación en manos de los bancos y empresas que quieren que nada cambia) pasara y al final veremos que muchas de las profecías no se han cumplido. Pero algo que no se podrá cambiar es el hecho que la gente exige un cambio. Y ese cambio ven

La peculiaridad de Tim Burton

Ir al cine siempre es una delicia y ver una película de Tim Burton lo era aún más hasta hace unos años cuando nos regaló obras maestras y llenas de historia y magia como “Eduardo, Manostijeras” (de lejos su mejor obra), “Sleepy Hollow” o incluso su versión de Batman en las dos primeras películas de finales de los ochenta y principios de los noventa.

Sin embargo algo paso en ese difícil mundo de la creación y empezó a querer seguir el “mainstream” (disculpen las palabras en inglés), quiso ser aceptado por el sistema aun sabiendo que fue justamente esa rebeldía, esa vista especial que tenía para darnos su versión de los hechos lo que lo hizo famoso. Bastaba ver a Wynona Ryder bailando en el aire al ritmo de Harry Belafonte (“Beetlejuice”), o ver a Batman (en  para mí una de las mejores escena del cine) descendiendo cual espectro de la noche ante dos delincuentes o uno de los finales más trágicos, tristes, maravillosos y mágicos que nos ha dado el cine cuando una anciana Wynona Ryder le cuenta a su nieta por qué la nieve existe en su pueblo. Sin embargo todo eso se fue esfumando, se fue apagando y empezamos a ver el nombre de Tim Burton en películas como “El planeta de los simios” o “Big Eyes”. Cada quien tiene derecho a hacer lo que quiera pero en ese camino perdimos a uno (sino el único) director estadounidense que hoy por hoy nos mantiene aún viva la ilusión del cine como caja de fantasía y que nos quiere impresionar con la historia y no con efectos especiales (que los hay pero que son usados como modo de expresión y no como fin en sí mismo)

Ahora volvemos a verlo en “Miss Peregrim y los niños peculiares” su última película. La historia es un poco difícil de contar y en si no lo es. Un orfanato de niños con poderes especiales que son cuidados por seres mágicos y que son amenazados por demonios. Tenemos al joven tímido que descubre que es especial y que tiene que tomar la decisión de su vida. Y por supuesto un villano carismático. Si bien la historia no es original de Burton, se nota que él la ha tomado como suya y ha regresado a sus origines presentándonos por momentos copias fieles de lo que conocemos muy bien de él. Tenemos el chico especial que no se siente parte de este mundo (paralelos con el personaje de Wynony Ryder en “Bettlejuice”, Johnny Depp en Eduardo o el mismo Michael Keaton como Bruce Wayne en “Batman”), tenemos al villano carismático y tremendamente divertido personificado por un brillante Samuel L. Jackson (basta con conocer a “BeetleJuice”, el Guasón o incluso los marcianos de “Mars Attacks” para ver la predilección de Burton por villanos carismáticos), la critica el sistema estadounidense hipócrita y superficial (los suburbios estadounidense como simbolismo de una paz y tranquilidad inexistente, la relación padre hijo fría y sin base (genial la escena en la que el padre le dice a su hijo que él tiene que hablar con alguien y el  padre sugiere que  sea un psiquiatra) y un final que bien pudo ser el de “Beetlejuice” o el de “Mars Attacks”

Sin embargo hay fallas. La película corre por momentos, dejándonos con un pequeño sin sabor ya que aunque no entendemos bien la historia tenemos que seguir la película para no perdernos en el camino. El personaje principal no esta muy bien trabajado por el joven actor, que nunca deje su estado letárgico y su transformación en un niño especial no despierta ninguna simpatía dado su rostro eternamente frio y el comienzo de la película, si bien se toma su tiempo para contar la historia, por momentos se los toma en demasía, logrando salvar el primer bostezo en el momento adecuado.

Sin embargo todo eso se le disculpa porque nos regala momentos sencillamente geniales, como la actuación de Samuel L. Jackson (genial), de Eva Green (excelente), y una puesta en escena soberbia y momentos mágicos e incluso algo tenebrosos. El estilo Burton tal y como lo conocemos.

Quizá para entender por qué mi admiración por Burton cabría explicar que, como mencione, es uno de los pocos directores y artistas que nos devuelve la magia del cine, que hace que ir al cine sea un placer, que nos regala historias inteligentes y llenas de aquel espíritu que sentíamos cuando leíamos nuestra primer película o libro y nos hace por un momento ser de nuevo aquellos niños que sentados veíamos aquella historias que nos hacían soñar.

“Mis Peregrim y los niños peculiares” no es la mejor obra de Tim Burton pero es sin duda una de las mejores películas que voy viendo este año y de lo mejor que nos dado en estos últimos años y solo por eso merece verse y nos devuelve la esperanza de poder seguir viendo más obras del estilo peculiar de este gran artista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La vía escondida

 

Algo debe de cambiar y pronto, pero ¿Qué? Y ¿Cómo?

Cuando fui pequeño y aun corría por las calles llenas de toques de queda, desesperación, militares, truenos de coches bombas, escuchaba “a este país no lo cambia nadie”. ¿Ha cambiado el Perú?

Cuando salí del Perú, en los noventa, un país devastado por el Fujimorismo, sin futuro, lleno de corrupción y miedo por un sistema opresivo y enfermo, escuchaba en mis oídos de aquellos que como yo salían de su país las palabras “a este país no lo cambia nadie”.

Quince años después, con una economía estable, un futuro prometedor veo que una banda de oportunistas que añoran el pasado corrupto fujimorista logró apoderarse del congreso y estuvieron a paso de hacerlo de la presidencia. ¿Cómo fue eso posible” las palabras “a este país no lo cambia nadie” fueron las que escuche una vez más retumbando en mi mente.

“Locura es querer siempre hacer lo mismo pero esperar cada vez resultados diferentes” Es una frase atribuida a Albert Einstein y nada mas cierto ni nada más cerca de la realidad.

El gran problema no solo del Perú sino de muchas empresas y países de nuestro bloque occidental es justamente ese. Queremos hacer lo mismo, aun sabiendo que el resultado será el mismo. Queremos copiar, sin entender exactamente lo que estamos copiando. Somos como el alumno del colegio que no ha estudiado para el examen y en sus desesperación copia de su compañero pensando que este sabe más que el, cuando en realidad ha estudiado menos que nosotros.

Hay compañías de tradición que en busca el nuevo rumbo, copian sin descaro conceptos y modas que no entienden, poniendo en peligro miles de puestos de trabajo. Después de todo “se ve bonito” y los originadores disfrutaran de unos años de bienestar para que cuando empiezan los problemas cobrar grandes indemnización y escaparse a alguna isla a descansar ¿Lo hemos escuchado antes?

No hace ni una década que el mundo vivió una de sus crisis más graves, provocados no por lo managers sino por un sistema que lo permitió, poniendo a la deuda como base de uan economía y a la compra sin lógica como el único modo de crecer. El castillo de naipes se derrumbó, muchos sufrieron, millones perdieron su trabajo. ¿Y qué hacen ahora? Basta ver el mercado inmobiliario antes y verlo ahora ¿Esperamos en verdad otro desenlace poniendo los mismos ingredientes en la olla?

Jamás ha habido un entendimiento ni una integración de verdad en la larga vida del islamismo y del cristianismo. La historia ha demostrado que la pacífica convivencia y la tolerancia son en verdad posibles. Como dos vecinos que sin entenderse viven pacíficamente cada uno en su casa compartiendo una tarde juntos una vez al mes frente a un partido de futbol. Pero ¿qué pasa cuando decide irse a vivir a la casa del otro? ¿Cuándo ha salido bien una situación así? ¿Por qué se sigue intentando?

Las vías que se nos han presentado hasta ahora, capitalismo, comunismo, tecnocracia, todas son excelentes y todas tienen sus lados negativos. Ahora se nos presenta una nueva vía, que trata de poner un parche a todo lo malo, pero no lo cura. Y nosotros, hinchados por alguna ráfaga de ilusión (aunque yo diría más bien hipocresía) creemos algo que no es posible y buscamos una nueva respuesta a las mismas preguntas.

Las metas son claras para cualquier empresa o país: estabilidad laboral, trabajo para todos, dinero adecuado y beneficios sociales. La manera de hacerlo es la que debemos de ver con cuidado. Es el momento de una nueva vía, de una nueva manera de ver las cosas que no es otra cosa que verlas como lo que son, no cerrarnos a modas de quince minutas, es hablar las cosas como lo que son y no espantarnos por alguna verdad bien dicha y tomar las medidas que son necesarias, aunque no sea “políticamente correcto”. Tratamos de olvidar el pasado, pensando que fue malo cuando ahí está la raíz de las soluciones, tratamos de vender las ideas, cuando olvidamos que una venta una vez hecha a terminado, tratamos de engañarnos con colores y videos, olvidando que en los hechos y no siempre las palabras es donde se ganan las batallas.

Estamos en un momento en el que debemos encontrar nuestro camino, no copiarlo, debemos seguir nuestro destino, no colorearlo, debemos estar seguro de lo que hacemos, no consultarlo y debemos de tener el valor de dar el primer paso, aun cuando todo parezca decir lo contrario. Es un momento de encontrar la vía que aun está perdida, pero que estoy convencido encontraremos en un futuro cercano.

 

 

 

 

La fantasía de la literatura

Hoy por hoy, mientras que nuestros antepasados se esforzaban por explicar los fenómenos naturales y demás temas que no entendían mediante leyendas, sagas o cuentos hoy tenemos un entendimiento muy claro de muchas cosas y sin ser todos científicos o investigadores, sabemos muy bien que el rayo no es el dios del trueno (Thor) ni los tsunamis son iras de Poseidón, el dios del mar. Entonces ¿Por qué seguimos con esa fascinación por lo fantástico? ¿Por qué seguimos leyendo historias de vampiros, héroes, demonios y dragones? ¿Por qué seguimos escondiéndonos en la oscuridad del cine para ver espadas láseres y naves espaciales?

Existe la teoría del “Viaje del Héroe” donde su asegura de que en todas las culturas o idiomas, en la literatura o en la cultura general existe un estereotipo clásico que se repite y es seguido con igual intensidad por todos y es la presencia de un héroe y su viaje o misión. El esquema es casi siempre el mismo: el llamado de un héroe a salvar la humanidad de un peligro inminente. El esquema nos muestra el inicio de un héroe que casi siempre muestra cierto desinterés o no es la persona que la mayoría espera,  pero que es escogido (por el destino o por un ser superior) para la tarea que nadie más puede hacer  para luego entrar en una fase de aprendizaje o indecisión que lo llevara a una purificación para finalmente renacer (ya sea física o espiritualmente) como el héroe que el mundo necesita aunque no siempre el que quiere o entiende haciendo muchas veces que el destino del héroe que tanto dio por nosotros sea en si trágico. Es algo que sin entrar mucho en el detalle psicológico,  Carl Jung llamo “los arquetipos” algo con el que todas las culturas se siente identificadas siguiendo el mismo patrón. Desde el viaje de Gilgamesh en Sumeria, hasta Ulises en “La Odisea”, desde el Luke Skywalker de “La guerra de las galaxias” hasta el Bruce Wayne de Christophe Nolan en la última trilogía de Batman.

En la literatura actual vemos que novelas y libros sobre orcos y magos, sobre héroes y heroínas habitan los libreros y estantes en extremo aunque muy pocos son de calidad, siendo la mayoría una repetición de lo mismo aunque siempre cae en las librerías alguna joya que merece ser leída, nos guste los relatos fantásticos o no. (Viene a mi mente solo dos ejemplos que sin llegar a ser obras maestras son una muy buena literatura de entretenimiento como “Juego De Tronos” o “ Canto de hielo y fuego” y “los juegos del hambre”) aunque desde mi punto de vista, este arquetipo viene desde mucho antes con obras clásicas como “El Quijote” (que sale en busca de aquel sueño perdido de la razón cuando el mismo escapaba de la destrucción por medio de la locura) o de un clásico moderno como “El Sr. De los anillos” con Frodo Bolsón como personaje trágico que debe sacrificarse por el bien de todos.

¿Por qué tantos ejemplos? La fascinación por el viaje del héroe y la fantasía en la literatura (que contagia al cine de manera inevitable) radica en nuestro mismo sentimiento de impotencia ante la vida diaria y las vicisitudes que con lleva el ritmo de vida que tenemos que vivir, cada día más rápido, caótico e incomprensible ¿Por qué tenemos que hacer lo que tenemos que hacer? ¿Por qué tenemos que luchar por lo que no queremos? ¿Por qué tenemos que hacer tantos sacrificios sin recompensa visible? Muchos quehaceres diarios se quedan en el limbo de lo inexplicable y es en aquellas noches de insomnio o de pensamientos divagantes en nuestras habitaciones a oscuras, cuando tomamos un libro y como quisiéramos ser parte de una aventura, hacer algo varadamente importante, saber hasta dónde podemos llegar y sentir que hemos salvado a nuestro seres amados percibiendo que nuestro sacrificio no fue en vano.

La sin razón de mucho problemas actuales nos llevan a esos pequeños escapes irreales que la literatura de este tipo o la fantástica nos ofrece. No es nuevo, siempre lo ha habido. Si fue el teatro griego ayer, la novela de caballeros de la edad media, las historietas de los cincuenta o las películas y novelas de hoy, siempre hemos sentido una predilección por aquellas historias. Es curioso sin embargo saber que muchos de estas historias y pesare, alegría y aventuras no vienen de nosotros (de nuestra lengua española) sino que crecemos sabiendo más de los griegos o romanos, de los samurái o de los caballeros Jedi que de nuestro propio continente o leyendas. No recuerdo haber leído una sola saga latina o sudamericana o española que compita en este rubro ¿Por qué? Es obra de los escritores brindarnos aquellas historias que nosotros anhelamos leer.

Pienso que la literatura fantástica debe considerar dos cosas: la primera es que existe un público ávido de historias y segundo de que ese público no está desorientado y exige historias de calidad. Estoy convencido de que hay muchísimos escritores en Argentina, Perú, España …con papel en la mano y lápiz en la otra (bueno es un decir) dispuestos a regalarnos maravillas de su mente que nos sumergen en las páginas maravillosas de alguna fantasía o de alguna aventura que la tomemos como nuestra, identificándonos con aquel personaje que nos brinda esperanza y alegría y que nos haga olvidar por un momento que mañana hay que pagar el alquiler o reparar el auto.

Si alguna función tiene la literaria (que son varios) es la de entretenernos, mostrándonos a la vez lo maravilloso que la fantasía humana puede ser y de esa manera hacer que aquel viaje del héroe puede ser en el siguiente libro que leamos o la siguiente película que veamos, nuestro viaje.

El ajedrez de la vida

Es la primera vez que me adentro en el escabroso terreno de la crítica de cine. Criticar es sencillo, hacer algo es difícil. Así que dejare la palabra crítica y la convertiré en comentario. Como cinéfilo confeso y hasta a veces obsesivo que soy, una semana sin ver una película es para mí una semana perdida. Junto con mi pasión con el cine, de niño otra afición compartió mis tardes después del colegio: El ajedrez.

Teniendo esto como base, se comprenderá mi interés por ver “Pawn Sacrifice” traducida por lo menos en España como “Jugada Maestra”, una película estadounidense del 2014 pero que llego un poco tarde a los cines (finales del 2015) y en algunos países creo aún no se ha estrenado.

Para entender un poco el contexto, por unos segundos volveré a mi etapa escolar, cuando descubrí el ajedrez. Cuando después de las clases se había formado un pequeño club de ajedrez donde muchos nos reuníamos a mover aquellas fichas en aquella área dibujada con cuadrados. Y sentir, poco antes o después de cada movimiento, el pequeño ardor de impaciencia y nerviosismo o la angustia de ver que lo que habíamos pensado ya lo había pensado nuestro contrincante. Sentir orgullo cuando podíamos decir “Jaque mate” o pensar en que hemos fallado cuando la escuchamos decir.

Desde aquellos días, para cualquier fanático o admirador de este maravilloso juego un nombre siempre resaltaba ante todos: Bobby Fischer. Aún recuerdo la primera vez que recree la famosa “partida del siglo” entre Bobby Fischer (de tan solo 13 años) y Donald Byrne. Si quieren ver algo verdaderamente sorprendente les recomiendo que vean o analicen esa partida siendo observadores de una de las jugadas más hermosas que ha dado este juego.

Teniendo esto como base, volveré a la película.

Edward Zwick (el director) nos presenta una puesta en escena sólida y sin sobresaltos. Recrea muy bien el ambiente general de los años sesenta y setenta. Quizás le falto un poco recrear no solo el ambiente sino el sentimiento generalizado de guerra fría que se vivía entonces. Pero es solo un deseo. Su dirección es buena llegando a maravillosa en la parte final ¿Se puede transmitir emoción, angustia, latido del corazón filmando una partida de ajedrez? Si, se puede. Los últimos minutos lo demuestran. Notable.

Considerando que la película trata sobre Bobby Fischer es obvio que el peso de la misma cae en su actor principal.

Tobey Maguire (mas que todo conocido por su papel de “Spiderman”) sorprende. Desde mi punto de vista no es un gran actor, pero saca hasta lo último de el en escenas muy buenas donde puede lucirse con todos los recursos que le permite el papel: el dolor intenso interno, la pérdida del sentido de la realidad, arranques de cólera y paranoia nos lo muestra de manera muy creíble. Un gran trabajo.

El guion no brinda muchas sorpresas (para alguien que conoce la historia, para quien no la conoce será lo contrario) pero nos deja seguir la historia con bastante ritmo, dándole al director la herramienta principal para que nos presente el duelo final con una emoción y tensión únicas considerando el juego que estaba narrando.

Pero más allá de la parte técnica, la película merece verse por otra razón principal: la película narra un historia que merece contarse.

La vida de Bobby Fischer es el ejemplo perfecto de la genialidad ligada a la locura. Del precio que se tiene a veces que pagar por ser el mejor. De lo paradójico que puede ser la vida dándonos todo de un lado pero quitándonos todo del otro.

Bobby Fischer fue un genio en su arte, jugar ajedrez, llegando a tal nivel de perfección o genialidad que solo podía hacer eso y nada más. Era incapaz de sentir otra cosa y era incompatible con la vida social de un mundo cada vez más conectado. (Representado de manera especial en la última escena)

Represento como pocos la sinrazón de la guerra fría, fue usado por un país (Estados Unidos) justamente como un peón de ajedrez, terminando al final el mismo repudiándolo. La película acaba cuando Bobby Fischer gana el campeonato mundial de ajedrez pero nos anima a investigar por nosotros que fue de aquel hombre y como murió. Tal como los antiguos mitos griegos nos enseñaban que para ser héroe había que sufrir, el mundo moderno no enseña de que para ser “héroe” en estos tiempos, debemos aceptar que seremos usados (ya sea por personas, empresas o gobiernos) para después ser echados cuando se deja de ser útil.

La vida de Bobby Fischer es una tragedia, que merece ser llevada a la pantalla. Y el hecho de el mismo Maguire como productor apostara por esta obra aun sabiendo de que el éxito sería reducido merece rescatarse.

Últimamente hay pocas películas que vienen de Estados Unidos que merecen verse como obras de cine (desde el punto de vista cinematográfico) estando más preocupados por invadirnos con superhéroes y destrucciones masivas pero “Jugada Maestra” no es eso. Es una película pequeña, sólida que cuenta una gran historia de una manera que nos brindara el sentimiento de haber visto algo especial, algo que no se ve todos los días y de sentir, que quizás después de mucho tiempo valió la pena ir al cine no solo para ver carros destruyéndose o invasores de otra galaxia sino del conflicto humano y de la vida que se esconde en cada uno de nosotros.

Seamos o no seamos admiradores de este juego, recomiendo verla.

 

 

El relato corto en la literatura hispanoamericana

Últimamente el número de novelas ha crecido tanto que hemos dejado un poco de lado un método tremendamente efectivo para contar historias. El relato corto (o cuento).

Este método, muy hispanoamericano (y aún más sudamericano) ha sido practicado por todos los grandes maestros (incluyendo dos pilares sudamericanos de la literatura como Vargas Llosa y Garcia Márquez), para algunos fue la forma ideal para practicar su arte, para otros el método perfecto para contar una pequeña historia pero otros lograron llegar a tales niveles de perfección que nos han regalado verdaderas joyitas de arte (joyita dicho sea de paso solo en referencia a la extensión del texto) haciendo que los recordemos no por sus novelas o poemas sino por los magníficos relatos cortos que nos han regalado. Pongo como ejemplo solo dos nombres que no merecen más presentación: Jorge Luis Borges y Julio Ramon Ribeyro.

El primero no necesita presentación. Una de los regalos de la nación argentina a las letras españolas. El segundo quizás si necesita un poco de ayuda en la introducción. Julio Ramon Ribeyro, peruano, es sin lugar duda uno de los más destacados cuentistas que ha dado el idioma español dejándonos verdaderas joyas para poder leer y releer haciéndonos llevar de la mano, con solo dos o tres frases a un mundo realista y mágico. Ya que mientras Borges nos enseña un mundo místico, irreal, surrealista y maravilloso, Ribeyro nos muestra con crudeza, naturalidad y cierto toque de optimismo la realidad nacional de su época, el realismo urbano en su máxima expresión y las pequeñas historias cotidianas que en sus manos dejan de serlo para convertirse en experiencia maravillosas. Solo como ejemplo recomiendo la lectura de “El Aleph” de Borges y de “Gallinazos sin plumas” de Ribeyro.

¿Por qué es tan importante el cuento? ¿Por qué debería de volver a explotarse y no dejarlo, quizás no en el olvido, pero en la zona de reserva en la que se encuentra actualmente? Desde mi punto de vista su sencillez, su facultad extraordinaria de centrarnos en una historia, lo directo de su lenguaje y su cercanía a nosotros son los aspectos que merecen a tomarse en cuenta.

La novela hay que decirlo es la categoría real dentro de la narrativa. Pero dada su extensión y el contenido de sus historias, rara vez encontramos una que relate hechos cotidianos, vivencias reales de una vida normal y corriente de una forma sencilla y duradera. Nos envuelve en la historia de muchos personajes, nos muestra el tiempo y el espacio necesario, disfrutando del destino o pesares de sus protagonistas.

El cuento por el contrario es directo, no tiene el  tiempo para perderse en descripciones interminables ni falsos caminos, no tiene la paciencia de contarnos lo que paso o no paso o pudiera pasar (dicho de forma muy general) y no pretende contarnos una historia épica ni longeva (aunque muchos lo han hecho también de manera excelente) sino que básicamente  es el relato de un determinado momento de la vida, de un determinado pestañeo de la existencia, de un determinado acontecimiento que impacto la vida del escritor y pueda impactar la nuestra. Ahí es donde reside el gran valor y peso del cuento frente a la novela. Es un trazado de lienzo literario hecho con ahorro artístico exhibiendo un solo respiro en la historia de algunos personajes.

Si hacemos un repaso de la cantidad de oferta en relatos cortos descubrimos que mucho tenemos por escoger de autores de los años cincuenta, sesenta y setenta. Hoy por hoy, el cuento se ha reducido en cantidad y vemos pocos títulos que reúnan nuevas tendencias o nos presenten nuevos escritos en esta categoría. Se salta muchas veces al vació, de acelera de cero a veinte teniendo los ojos listos en la nueva novela dejando de lado que quizás una historia corta represente mejor lo que queremos decir en un momento determinado en vez de mil palabras infladas en algún texto.

El cuento como método de expresión debe ser el punto de partida de este universo hermoso de letras y párrafos que llamamos literatura encontrando en el, la misma satisfacción y alegría que sentimos al leer una novela. Debemos animarnos y animar a otros a leer y escribir aquellas historias que se transformen en los cuentos del futuro.

PPK y el nuevo orden de cosas

Hace mucho tiempo, durante la época en la que Estados Unidos inicio la segunda guerra de Irak (dicho sea de paso la guerra más inútil y que más efectos nocivos ha traído al mundo contemporáneo) un comediante estadounidense dijo (no traduzco literalmente sino lo que tengo en mi mente de aquel extracto). El dijo “¿Cómo estará el mundo ahora donde el mejor jugador de golf es un negro, el mejor rapero es un blanco, los franceses llaman arrogantes a los estadounidenses y los alemanes no quieren ir a la guerra?”. Descontando lo políticamente incorrecto que pueda ser (que no perderé tiempo tratando de disculparme) esa frase retrata muy bien el mundo en el que vivimos. Un mundo cambiante donde lo que fue, no tiene por qué ser y lo que siempre pudo ser, puedo que al final no sea. ¿Complicado?  Creo que se resumen en una sola verdad: el mundo está cambiando y queramos o no, debemos aceptar el nuevo orden de cosas que está por venir.

Con nuevo orden de cosas me refiero al nuevo juego que esta por empezar, al nuevo escenario mundial que esta ya entrando en nuestras vidas y no alguna frase mística, religiosa o esotérica. Haciendo memoria de cómo era el mundo, no hace mucho, hace tan solo treinta años podríamos decir el mundo era  en si sencillo:  Había una guerra fría, Estados Unidos y sus aliados eran los buenos (si uno había nacido en este lado del hemisferio así nos lo quisieron hacer creer) y los soviéticos y sus aliados eran los malos (claro que del otro lado del mundo era completamente al revés). Latinoamérica era entonces una sucesión sin cesar de dictadores serviles a estados unidos (como Pinochet como máximo ejemplo), terrorismo despiadado, economía desastrosa y cero perspectivas al futuro. Europa era el símbolo de la iluminación y civilización, habiendo dejado atrás fatídicas cualidades como racismo o nacionalismo.   Como punto norte a seguir, Estados Unidos con su tecnología, su modo de vivir y su gran perspectiva al futuro.

¿Que ha quedado de eso mundo hoy?

Sudamérica (salvo excepciones) viene desde hace veinte años desarrollándose como una democracia estable con gobiernos que se suceden democráticamente sin problemas, poblaciones que esperan y escuchan (algunas mas otras menos) las propuestas de sus candidatos, donde los golpes militares ni siquiera se sugieren, donde se habla de un orgullo nacional creciente y sano, tanto nacional como continental. Economías estables y en crecimiento y sobretodo una esperanza palpable al futuro.

Europa por otro lado sumida en caos nacional, donde el nacionalismo y el racismo están volviendo a mostrar sus dientes, donde se pide a gritos la mano dura que los guie.

Estados Unidos, competiendo por cuidar el puesto muy temblante que tiene en el podio mundial, con una China y una Rusia que en muchos aspectos ya lo han sobrepasado, donde base su influencia más que todo en su poder militar, con infraestructura vieja y obsoleta, una educación y sistema de salud deplorables.

Una Rusia y una China, dispuestos a hacernos recordar que por más que nos engañemos el ser humano será siempre ser humano y no podrá escapar de sus propios demonios.

La victoria de PPK (Pedro Pablo Kuscinsky) en el Peru sirvió para recobrar un poco la esperanza básica en que los peruanos son dueños de su propio destino si se lo propone y de que han sabido elegir bien, eligiendo un futuro (lo mismo que Argentina con Macri) y no una vuelta al pasado o sumirse en conflicto retrógrados como los de Europa o el medio Oriente. Los peruanos votaron esta vez con la cabeza contra la ignorancia y la corrupción (representado en Perú por Fujimori y toda su familia y en Argentina en menor escala por Kirchner). El Perú estuvo al borde del abismo pero fue salvado por los propios peruanos. Fue una victoria justa pero fue victoria de la razón y la sensatez. Mucho más de lo que se puede decir ahora de lo que los ciudadanos en países como Gran Bretaña, Francia o Estados Unidos están eligiendo. Quién lo diría haces treinta años.

No digo que PPK sea la solución a todos los problemas ya que no lo será. Como tampoco Macri solucionara todos los problemas de Argentina. Pronostico un un gobierno estable, técnico y democrático pero decisivo y fuerte. Con ideas claras, metas visibles e indicadores a seguir. PPK dirigirá el Peru como una empresa (Macri también)) y eso es lo que al Perú le hacía falta. Quizás cumpla con lo que prometió, quizá lo intente pero algo es seguro no dejara el Peru en el suelo y en la ruina como hubiera sido un Fujimorismo con todo el poder.

Mucho ha cambiado desde hace treinta años y se ha demostrado una vez más que nada dura para siempre y que el mundo como dice una famosa frase siempre da vueltas. Lo que antes estaba arriba mañana puede estar abajo y viceversa. Quizás sea el momento de renacer de América Latina, aquel gigante que han mantenido dormido por temor a su poder. Quizás desvarió un poco. Pero algo es seguro. El cambio está presente y llegara de todas maneras y por lo menos para algunos adornado con un listón de positivismo y esperanza. Pero no para todos.