El planeta de los simios

Quizás para algunos, cueste mucho creer que una película como „El planeta de los simios“ pueda tomarse en serio, después de todo, dirán no es más que el producto de una mente algo fantasiosa creyendo que los monos será inteligentes y que gobernaran la tierra.

Sin embargo, cuando la primera película salió en los años 70 (he de reconocer que no he leído el libro y no se dé su repercusión) causo un impacto visible en las cuatro secuelas que tuvo y en el recuerdo de muchos. No hablemos de los efectos o maquillajes, quizás risorios hoy en día, pero hablemos del tema, del cambio y de la historia. La película original a mi punto de vista, cinematográficamente hablando, no es muy buena, tiene trazos de solvencia y profesionalismo pero por momentos no deja de ser una llamada película B pero la historia si lo es, una vez aquella palabra tan mágica y tan pocas veces comprendida, la historia nos atrapa haciendo que deseáramos saber más, queriendo saber que fue lo que paso o esta pasando y sobretodo como olvidar aquel final que nos dejó pensativos en el cine. No la vi en el cine, pero cuando la vi en mi antiguo aparato de VHS y frente a mi antiguo televisor (aun no era de pantalla plana) el impacto creo que fue el mismo. Yo entonces era un niño aun y quizá solo me sorprendió el cambio de dirección o la trama, sin llegar a entender lo que eso significa en verdad. Hoy he crecido y hoy lo entiendo más.

No hablare de las buenas actuaciones, ni los efectos especiales sencillamente fantásticos ni la puesta en escena ni la dirección (todos absolutamente superiores dejándome por momentos aún más impresionado de la otra película que espere con ansias pero no lleno mi apetito de sorpresas “Dunkerque”). Sino de algunos momentos de la película que bien merecen comentarse.

La historia difiere un poco de la película original, convirtiendo a Cesar en un personaje casi mediático, sabiendo que su misión es la de ser un líder y sabe que eso lo llevara a tomar decisiones difíciles, que incluso lo afecten a él pero el piensa siempre en el beneficio del grupo que lo eligió como líder. ¿De cuántos lideres actuales, de cuantos “managers” actuales podemos decir lo mismo? Vemos que hasta el más puro de las almas, puede caer en la desesperación y la venganza cuando es afectada ¿Cómo reaccionaríamos nosotros si nuestra familia es asesinada? Y vemos que el malo, dentro de todo, persigue un fin que nos lleva al límite de lo moral ¿Pensar en el todo sacrificando lo que más queremos? Donde no hay mucho que decir una palabra, un gesto, una mirada lo han dicho todo. El conflicto y el caos vienen por dentro. Y el dolor.

La película no es una película alegre en el sentido de la palabra, los personajes sufren y el dolor físico es el que menos importa. El dolor descrito en una genial escena, cuando el personaje militar le cuenta a su enemigo (y quizás al mismo tiempo el único que lo puede entender) la razón que lo llevo a actuar de la manera que lo hizo. Y cuando, teniendo en su mano todo lo que quiso, Cesar decide no dejarse llevar por su impulso sino por aquella humanidad que quizás ya no exista en los humanos pero si en los simios.

La película nos hace ver, quizás, lo peor y lo mejor de nosotros y nos ensena un proceso evolutivo que no queremos escuchar ni entender. Hoy´, tan absortos en diversión, bolsas, caídas, terrorismo, temor y distracción no nos ponemos a pensar de que solo somos aves pasajeras en la eternidad y de que la vida, después de todo siempre consigue su camino, sea de una forma u otra.

Si bien el personaje de Cesar no es un robot, me vino a la memoria aquella genial pregunta de la película “Terminator 2” que merece escucharse aun en estos tiempos “Si una maquina entendía el valor de la vida humana, quizás algún día nosotros también”

Película altamente recomendable. No se le pierdan.

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Dunkerque

 

Un reloj sin cesar nos acompaña mientras un avión, en el aire, persigue a otro en un esfuerzo desesperado por derribarlo. Tratamos de no escuchar las explosiones hundiéndonos dentro del agua, mientras sentimos como el aceite por encima de nosotros se va convirtiendo en fuego. Lloramos cuando vemos una fila de hombres, esperando algún milagro que los salve y ni siquiera se percatan cuando una bomba ya los ha partido en varios pedazos. Y un padre, con el alma partida y con cualquier sentimiento derribado, solo actúa bajo la lógica de hacer lo único lógico en una guerra que ha perdido toda razón de ser. Si vemos “Dunkerque” de Christopher Nolan, no veremos solo una película sino el ejercicio de un maestro del cine, no de contarnos una historia esta vez sino de querer hacernos sentir lo que esas personas sintieron en ese momento, lo que sufrieron y vivieron, arrebatarnos de nuestra vida cotidiana y llevarnos de la mano en una maratón de sentimientos y pesares. Christopher Nolan, un maestro del cine, deseoso siempre de “dar catedra” en cualquier película que hace intenta algo que pocos han logrado y lo consigue… pero solo a medias.

Antes que todo permítanme reconocer que soy un gran admirador de Nolan y su cine. Para mí, le ha devuelto un poco el “glamour” perdido, volviendo a hacer películas de verdad, con historias de verdad. Es como si después de tantos trajes de marcas y marcas, encontramos a ese olvidado sastre de alguna esquina y nos hace un traje a la medida que de lejos será el mejor que hayamos tenido jamás. Y solo por eso, merece todo mi respeto. Gran enemigo del 3D (como yo), gran armador de historias, nos entrega en cada película justamente eso, una historia que merece contarse. Encontrar eso en el llamado cine Blockbuster actual y sobretodo que sea aceptado por el público es ya casi un milagro. Actuaciones increíbles, Twists (disculpen la palabra en inglés), efectos especiales “a la antigua”, decorados reales, banda sonora minimalista y magistral. Enumerar los atributos de sus películas es tarea engorrosa. Cualquiera de sus películas es un panfleto a los llamados “directores” de ahora diciéndoles “Miren, así se debe de hacer”. El problema cuando uno eleva el listón tan alto es que solo se puede superar a sí mismo y salvo que uno se llame Hitchcock, Kubrick o Fellini pocos los han logrado.

Vamos por partes, Dunkerque para mí no es la mejor película de Nolan. Por más que la prensa, crítica y la gente lo digan. Y si la llaman desde ya a ser una candidata al Oscar, no me sorprendería que le den la estatuilla por justamente su película más floja, después de todo el Oscar hoy por hoy solo premia la mediocridad. Pero sin irme por las ramas, diré que aunque esta de lejos de ser su mejor película, el nivel de cine actual es tan bajo que aun así está muy encima (pero muy por encima) de la mejor película actual. No solo merece verse ¡Debe verse!

Yo siempre pienso que lo que se hace con pasión, sale mejor. Si bien quizás mi primera novela no ha sido la mejor, la hice con gran pasión y tiene de todas maneras un “algo” especial que me llena de alegría y que creo los lectores sabrán sentir al leerla. El problema de Dunkerque es el contrario, esta tan bien hecha, esta tan bien trabajada, tan bien planificada que justamente pierde aquello que debería promocionar: sentimiento. Dado que esta vez no hay en si una historia concreta (uno de los fuertes de las películas de Nolan) la película se centra en la reacción de sus tres protagonista principales: el piloto (una gran labor de Hardy que consigue con solo una mirada impregnarnos de ese miedo que siente por sus venas), el padre que quiere ayudar a que otros no pasen lo de su hijo (una buena actuación) y un muchacho que quiere salir de la playa del infierno a como dé lugar (baja performance que no nos llena en un vacío y desesperación por una supervivencia buscada). Nolan vuelve a querer jugar con el tiempo, haciendo que las historias no sean lineales pero no lo consigue del todo bien, dándonos cuenta tarde o quizá no lo suficiente del pequeño truco. Desde mi punto de vista, esta vez, no aporta nada extra al hilo dramatúrgico. Lo que si hace esta vez la banda sonora (dada la falta de diálogos) tomando un papel más no solo necesario sino importante. Y la fotografía nos ensena toda la belleza de una playa condenada a la más horrible de las batallas.

Es justamente ese excesivo control, esa excesiva planificación lo que si bien hace de la película una belleza técnica le quita un poco de aquello que debió ser en primera instancia. ¿Por qué recordamos a “el caballero oscuro”? yo pienso que la magistral actuación de todos (destacándose la del “Joker”) nos llevó a nuestro propios sentimientos y emociones, sufrimos con el padre deseoso de ver a su hija pero sin poder hacerlo por el bien de la humanidad en “Interstellar” o el deseo incumplido de una vida perdida en sueños de “Inception” pero en Dunkerque si bien la sobrevivencia debe ser el tema principal falta aquella chispa que justamente llamamos vida.

Repitiendo lo que dije, aunque no es su mejor película, Nolan nos brinda una de las mejores películas de este año y nos devuelve la magia en el séptimo arte y nos hace sentir lo hermoso que es disfrutar cuando se apagan las luces y se escucha el primer sonido de aquel hermoso sitio que llamamos cine.

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La ciudad de las artes y las ciencias

Tuve la oportunidad de visitar Valencia, algo que no había hecho hasta ahora a pesar de ser una ciudad muy presente en mi vida más que todo por motivos literarios (de niño devore el Cantar del Mío Cid solo como ejemplo) y aún tengo en mi mente la última escena de aquella gran película sobre “El Cid” y la parte final representando la toma de Valencia. Pero dejando de lado aquel tono romántico y hasta cierto punto idealista, nunca había tenido la oportunidad de visitar la ciudad de Valencia y poder apreciarla “en vivo y directo” hasta ahora.

La ciudad es sin lugar a dudas hermosa, no teniendo nada que envidiárle a sus vecinos más cercanos. Respire un aire de tranquilidad en el poco tiempo que estuve ahí, visitando los monumentos, sintiendo la amabilidad de las personas que con gran sorpresa estaban orgullosos de su procedencia hablando un valenciano nuevo para mí pero jamás dejando de lado el español como idioma. Algo que me lleno de alegría. Pude ver el centro histórico (y como cereza sobre el pastel la hermosa capilla del Cáliz), la catedral y un atardecer hermoso, con un cielo rosáceo y un sol durmiente que me acompaño de la mano durante los días de mi estancia.

Pero lo que más llamó mi atención fue aquel paseo verde hecho sobre el antiguo cauce del rio Turia que los valencianos han convertido en un refugio verde divino, donde la gente se reúne a caminar, correr, jugar, hacer artes marciales o solo conversar en un parque y que sirve de antesala a aquella magnifica construcción llamada “Ciudad de las artes y las ciencias”

Inaugurada en 1998, una construcción bellísima compuesta de varios complejos de índole cultural y de entretenimiento con un diseño acorde a los tiempos modernos apostando desde el comienzo por lo propio. Es interesante que leyendo un poco la historia de este proyecto, uno se entera de que nació de la idea de un catedrático de historia (y el gobierno, cosa rara en estos tiempos, cogió esa idea cultural con agrado) teniendo como punto de partida que sea la cultura y el arte (y no los rascacielos, los centros comerciales o le zona de grandes hoteles y edificios) el verdadero centro de la ciudad. La forma como Valencia quería ser vista y recordada no era por sus casinos, estadios, centros comerciales u hoteles sino por el centro cultural y artístico que la adorna.

Leyendo un poco más de la historia, se puede ver de que el proyecto tuve varias mentes dirigiéndolo siendo las más destacada la de Santiago Calatrava (de mas esta decir que es valenciano) y su estructura moderna, funcional no descuida la belleza dándole ese toque necesario para permanecer en la memoria. De color blanco, se alza como lucerna sobre el verde parque que la rodea y caminando por ella, viendo sus fuentes, sus largos caminos, su cine, sus exposiciones, sus conciertos y paseos, uno no puede más que sentir el deseo de saber más, despertando la curiosidad que es la madre de la investigación y del saber.

El complejo es grande y no puede ser visitado en unas horas que merece dedicarse a él y lo que guarda en su interior por lo menos por un par de días para descubrirlo. Pero la aventura vale la pena.

En estos tiempos, merece rescatarse un sitio así y la osadía de una ciudad en apostar por él, un sitio dedicado a la cultura y el saber, a seguir el ejemplo de hacer de la ciencia y del arte el centro de cualquier ciudad o sociedad y sentir de nuevo aquella curiosidad que cuando niños veíamos. No sé si algún día el destino me llevara de nuevo a esa maravillosa ciudad pero sé que quedara siempre en mi recuerdo y a cualquiera que tenga la oportunidad, no deje de visitarla.2017-07-28_20h48_48

Los cambios y la nueva literatura

Asistí la otra vez a un discurso sobre Industria 4.0. Supuestamente la nueva revolución en la producción y manufactura que se ha puesto muy de moda hoy en día. Conectividad, Digitalización y productividad se alzan como términos casi mágicos que darán la pauta en el futuro.

Sin duda son temas muy interesantes y a tomarse en cuenta, pero no es mi intención ahora hablar de técnica ni de modelos de negocio ni mucho menos de software o hardware sino de algo más mas intimo pero no menos importante.

La palabra “revolución” se usa muy a menudo al referirse a un cambio radical en un sistema establecido y se puede y ha sido usada mucho en el arte tanto como la vida social y por supuesto en el ambiente político. ¿Estamos viviendo una revolución? Cada época ha traído consigo nuevos métodos de expresión y nuevos temas. Lo que para un chico de colegio es importante ahora, no lo era para un chico del siglo XVIII. Si algunos adolescentes llegaron a intentar el suicidio después de leer “Las penas del joven Werther” de Goethe, otros han llorado hoy en día al leer la saga de “Crepúsculo” aunque ambos temas separados por la edad y el tratamiento tenía como base una historia de amor e incomprensión. Sin embargo la esencia del ser, aquel sentimiento que ha motivado un drama, una historia o incluso una tragedia son representaciones de un sociedad y de las personas que la habitan. ¿Qué cambio nos está trayendo esta digitalización? Son muchos. Muchos buenos, otros malos. Pero no se puede detener, así que en vez de querer tapar el sol con un dedo añorando tiempos pasados supuestamente mejores (algo en lo que difiero) es mejor ver el futuro con optimismo y buen oficio de escritor. La fusión del mundo físico con el mundo virtual es una de las bases de este nuevo sistema (aunque difiero mucho de que sea una revolución sino más bien una evolución) y los cambios los vemos ahora (cuando bajamos un ebook, cuando vemos un booktrailer, cuando compramos un libro por internet). ¿Qué más cambios habrá?

Hemos observado un cambio en el lenguaje de las novelas, un lenguaje nuevo en muchos casos junto con maneras de escribir adaptadas. Se habló mucho del estilo directo de Hemingway en su momento, diferendo de lo cómo se escribía en esa época pero siendo quizás aquel el inicio de una literatura moderna donde la acción y el desenlace importan más que la descripción poética de las cosas sin que lo uno sea mejor que lo otro, solo representaciones de un mismo tema en una época determinada. Cada generación merece sus poetas y cada pueblo sus escritores y cada tiempo su literatura. Es un buen momento para pensar, cual es la influencia de la conectividad, de la productividad y de la interconexión de las cosas no solo en el aspecto de ventas sino más bien en la esencia de la literatura misma. ¿De qué forma se cambiara el lenguaje? ¿Qué nuevos motivos y temas habrán por tratar? ¿Qué leeremos y sobretodo que criticaremos desde nuestro escritorio a aquellos lectores que nos seguirán leyendo? Es un tema importante donde quizás hayan más preguntas que respuestas y donde incluso no haya ni una sola respuesta única sino muchas a un problema, que pienso el tiempo responderá. Pero podemos ayudar al tiempo.

Yo siempre he pensado que el arte y en este caso la escritura, son representaciones del mundo actual y el mundo actual, un mundo digital, virtual y sobretodo rápido puede ser poco entendido por aquellos que nos hicieron llorar y reír con historias bellísimas pero que representan un mundo que ya no conocen y no conoceremos. Es un momento para descubrir que nos trae en la literatura este nuevo mundo ya no lejano sino cercano y estar abiertos a nuevas experiencia y nuevas formas de ver y sentir la literatura.

La victoria del fracaso

La victoria del fracaso solo puede ser posible, si es que nosotros y solo nosotros lo permitimos. Lo que suena a una frase cliché, es en realidad una gran verdad que sin ser el santo grial de la vida, es una filosofía que puede ayudarnos a seguir nuestro camino sobre todo si somos escritores o si queremos serlo.

Hay que ser sincero, la carrera de escritor (hablando de carrera como tal, es decir el poder vivir y vivir bien del oficio de escribir) es algo reservado a pocos. Dirán que son muchos y si los son, pero si vemos la cantidad de escritores que viven de la escritura comparado con la cantidad de personas que desearían serlo, veremos cuan pocos hay. Pero los hay y eso es lo importante.  Y, al fin y al cabo, la pasión de escribir no es motivada por el dinero ni por la ambición (o no debería serlo) sino por ese algo que solo un escritor de corazón puede entender. Sin embargo, algo hay que reconocer. Lo escritores conocidos y que viven de su oficio no han llegado a ese lugar anhelado dejando textos inconclusos o por descuidados en su trabajo. No están ahí por acostarse temprano todos los días, ni por decir “mañana escribiré”. Sino, que aun que no hayan tenido el talento de un Cortázar o un Cervantes, han podido acabar lo que han empezado y sobretodo han tenido el valor de reconocer sus errores y corregirlos, empezando muchas veces de cero o intentando algo nuevo, dejando el miedo al fracaso en un segundo plano.

Existen escritores que no tienen miedo a seguir un patrón o un modelo a seguir, bien sea impuesto por la editorial o por ellos mismos. Vemos el caso de autores de Best-Sellers como Dan Brown (solo por mencionar uno de los más conocidos). ¿Hay alguna diferencia grande en alguno de sus cuatro libros sobre el profesor Langdon? Todos siguen la misma línea, la misma trama. Y si bien el tema puede cambiar, tanto el personaje como el libro no lo harán. Funciona, sin lugar a dudas para un escritor como el. ¿Miedo al fracaso? Lo dejo como pregunta abierta.

Pero existen otros muchos escritores que intentan ideas nuevas, maneras nuevas, temas nuevos. Que se reinventan a sí mismos en cada uno sus libros, obras o poemas y que buscan siempre aquel premio inalcanzable que es el del escrito perfecto, entendiendo que a veces sol el camino es lo perfecto pero que bien vale la pena el esfuerzo.  Solo por poner un ejemplo me viene a la cabeza a las primeras décadas de Mario Vargas Llosa, versátil tanto el relato corto, como el ensayo la novela o el teatro.

Porque al final de todo la pregunta es ¿Por qué escribimos? Claro que para nosotros mismos pero también para ser leídos. Pienso que cualquier persona que niegue eso, se está engañando a sí misma.  Y nuestros lectores, así como el tiempo, cambian y merecen ser tratados de la misma manera. Entonces, solo existe un camino y es el camino que tenemos al frente.

El miedo al fracaso, ha motivado a muchas personas a no probar cosas nuevas o creer que irse por caminos poco conocidos los llevara a la ruina. Y podría ser así, después de todo, no hay nada seguro en este mundo y nunca lo habrá. Pero también podríamos encontrar en ese nuevo camino justo lo estábamos buscando. ¿Nos aferramos con uñas a la novela? Quizás nuestro destino es ser poeta. ¿No queremos escuchar la palabra poesía? Quizás tengamos talento para eso ¿No queremos ni oír el termino ensayo? ¿Y qué pasaría si lo hacemos y descubrimos que somos geniales haciéndolo?

Quiero poner especial atención a una reflexión, aunque me vuelva a repetir haciéndolo y es el hecho de que en verdad puede dado de que fracasemos, si medimos el termino fracaso en cantidad de lectores o copias vendidas.  Puede que le pongamos la mejor de las intenciones y sin embargo, nuestro novela, cuento o poema no sea del gusto de todos. ¿Y qué? ¿Tiraremos la toalla solo por el primer golpe?

Leí una voz que uno solo puede considerarse un escritor si ha sido rechazado varias veces, después de todo si todos los conocidos escritores han sido rechazados ¿Por qué esperamos algo diferente nosotros?

Es ahí donde en verdad notamos que tanto nos dedicamos a este oficio tan pocas veces bien remunerado (y no hablo solo de dinero). Pero cuando la pasión de una letra escrita, de un dialogo bien trabajado y sobretodo el gran sabor a manjar que deja una obra bien escrita, se nos mete en el alma y nos hace saber que en verdad podemos ser lo que pensamos, es cuando verdaderamente nos damos cuenta de lo que podemos ser. Pero debemos estar preparados a los golpes que nos da la vida y solo yendo hacia adelante, escribiendo cada día con más pasión, probando cosas nuevas, abriendo nuestra mente a este mundo de fantasía maravilloso es que podemos ver al final, que todo esfuerzo mereció la pena y que la victoria del fracaso no ganara la batalla y que a pesar de todo seguimos adelante.

HORA CRITICA PERUANA

Lo único que se necesita para que el mal triunfe, es que los hombres buenos no hagan nada

 

¿Hasta cuándo vamos de dejar que se pisoteen nuestros intereses y se juegue nuestro futuro sin que nosotros hagamos nada?

 

Quiero empezar este articulo con la frase que menciono Edmund Burke y que fue la frase central de una serie de televisión de dos capítulos donde se narra el ascenso al poder de Adolf Hitler, para quien no la haya visto les recomiendo que la vean (HITLER, El reinado del mal). Hitler llega al poder de forma pseudo-democrática, aprovechando un estado débil. No tuvo mayoría al principio pero usando reglas poco estables fue poco a poco desestabilizando al gobierno, presionándolo con crisis políticas, presionando desde el parlamento que fue conquistándolo hasta que tuvo mayoría, de manera directa e indirectamente hasta que todos fueron cediendo poco a poco hasta que le dieron el poder que según el merecía ¿Cómo termino todo esto? Todos los sabemos. La serie muestra muy bien como solo unos pocos tuvieron el valor de enfrentarse a él, porque para muchos no era un tema de tomar en serio. No le dieron importancia, dejaron que poco a poco se le diera más poder hasta que fue demasiado tarde para cambiar la situación.

Salvando las diferencias ¿No estamos viviendo algo parecido? ¿Qué está pasando hoy por hoy en el Perú? Un grupo de mayoría de congresistas (mayoría de congresistas donde solo representan a un menos del 10 % de la población) tienen el control total del congreso. Y digo que son el menos del 10% de la población porque si bien sacaron más porcentaje de votos en las últimas elecciones ¿Cuántos fueron comprados? ¿Cuántos fueron comprados por regalos, dinero, tapers o computadoras? Solo un puñado de hombres y mujeres apoyan esta institución, el punado de hombres y mujeres que tienen sus manos aun rasgos de la corrupción que se desato en los noventa y que ahora pretende tomarnos de rehenes haciéndonos creer que tienen el poder cuando solo lo tienen si los dejamos tenerlo.

Lo que paso la semana pasada, no tiene nombre, ni decencia, ni razón, ni lógica y mucho menos interés nacional. Es pura y llana rabia contenida y deseo de enriquecerse uno mismo cuidando sus intereses. ¿Interés en nuestros hijos? Ninguno. ¿Interés en el futuro de la nación? Ninguno.¿Y que estamos haciendo nosotros? ¿Qué está haciendo el gobierno?

No nos engañemos, el fujimorismo ya tuvo su oportunidad. YA LA TUVO. Gobernaron diez largos años ¿Cuál fue el saldo? Un estado corrupto hasta la medula, opresión, miedo, de baja calidad en todos los sentidos, gobernado por una cúpula en los pasillos del SIN con miles de compatriotas huyendo para buscar un futuro mejor fuera del país y un presidente renunciando por Fax desde el extranjero ¿Queremos eso de nuevo para nuestros hijos? ¿Queremos de nuevo eso para nosotros? Nosotros elegimos por mayoría a PPK como presidente, no a Fujimori. ¿Por qué permitimos que sea un congreso venido a menos, corrupto e ineficiente el que dicte lo que hay que hacer? ¿Hasta cuándo solo vamos a ver lo que está pasando sin hacer nada?

El día de mañana, 12 de diciembre se habla de una gran movilización nacional. Es el momento de demostrar a ellos con quien se están metiendo. Algunos podemos apoyar de manera directa otros de manera indirecta pero TODOS debemos apoyar. Esto no es un juego, ya no. Es el futuro de nuestros hijos, de la educación, es el futuro de nuestro país. Sepámoslo defender. Sr. Presidente sepa defender la nación que le encomendamos, no deje que un par de matones de barrio vestidos de terno tomen el control de nuestro querido país. Es el momento de trazar una raya en el suelo y decir hasta aquí nomas, es el momento de decirles lo que la constitución dice, es el momento de aplicar la ley con severidad y dejar que el pueblo elija. Es el momento de llamar si es necesario a nuevas elecciones. Ellos lo quieren así y que el pueblo diga sí que es quiere algo más de esto. Es el momento de demostrar que los peruanos no queremos esto, no queremos ni un congreso ineficiente, ni a unos matones que lo secuestren, queremos altura, educación, cultura, progreso pero sobretodo dignidad. ¿Vamos a dejar que los fujimoristas vuelvan a dictar el camino a seguir?

¿Hasta cuándo vamos a seguir de brazos cruzados?

Recuerde las palabras de al principio, a veces para que triunfe el mal basta con que los buenos no hagan nada. ¿Queremos eso? Mañana es el momento de demostrarlo. Mañana es el momento de decir con un NO categóricamente que la reforma educativa si va y de que esperamos que este gobierno actué, mañana es el momento de decirle al fujimorismo con quien se está metiendo. Nos jugamos nuestro futuro y el de nuestros hijos. Mañana es el momento de decir de una vez por todas de que el mal esta vez no triunfara.

 

Un empujón al escritor

La catarsis personal como medio de escape literario. La filosofía del yo interno como motor de la creatividad. La psicología del niño perdido como aliciente de una historia. Quizás un poco de todo y de aun más sea lo que, después de leer “Mientras escribo” de Stephen King, venga y haya venido a mi mente y la de muchos que se inician en el mundo y el oficio de escritor. No pretendo aquí hacer una crítica del libro (labor magnánima que solo pueden los conocedores) sino utilizarlo como medio de escape de algunas ideas.

Genial libro de Stephen King que nos muestra un poco el lado oscuro del escritor pero a la vez el lado realístico y humano de esta profesión difícil y no siempre adecuadamente valorada. Vienen a mi mente las palabras de un director de cine (no me acuerdo el nombre así que antes que inventarlo prefiero omitirlo) que decía “películas puede hacerla cualquier, hasta un tonto, ahora que sean buenas eso ya es otra cosa” . Es perfectamente aplicable a cualquier o casi cualquier profesión, pero muy especialmente a la profesión del escritor de historias y narrativa: Escribir, escribir cualquiera puede escribir, pero de ahí a que salga algo bueno es otra cosa.

¿Qué motiva, que nos induce, seduce, apasiona, atrapa y enciende acerca de poner sobre un papel ideas, palabras, tinta, esfuerzo, dolores de espalada, y sobretodo vacíos y vivencias emocionales? El solo hecho de vivir. Ya que después de todo, el escritor como cualquier otro artista tiene un deseo de vivir y expresar sus emociones y vida de manera exagerada, un aprecio por la vida y por el sensibilidad que lo obligan a querer poner en papel todo aquello que pasa por su mente y que lo lleva a un estado casi místico de complicidad con un lector que jamás conocerá o a entablar amistad con un amigo que lo tendrá siempre en su corazón aunque ya hayan pasado varios años de su falleciento. La vida puede ser difícil (como lo demuestra King), puede írsenos de las manos (como también lo demuestra de manera bastante clara y con valor King) pero esa misma vida es la que nos lleva a buscar ese refugio que es el buen escribir. Se puede aprender técnicas, se pueden aprender ortografía gramática y demás, pero al talento que uno puede tener debe cuidarse y apreciarse, y sobretodo respetarse.

King tuvo suerte pudiendo vivir en un país que le dio las oportunidades de ver sus textos publicados y sobretodo vivir de ellos y tocar temas que hoy por hoy se venden bien. Quizás, muchos de nosotros, incluso yo no contemos con esa suerte pero siempre tendremos la suerte de contar con un papel y un lápiz y poder expresar en el nuestra ideas. Nadie nos puede quitar eso y es a eso a lo que debemos aspirar.

Si algo rescate de este libro es punto autobiográfico que acompaña a todo escritor en su obra, lo quiera o no, de que al fin a y al cabo nuestra vidas son la base de cualquier intento de introducirnos en la piel del escritor y que lo primer que debe haber todo buen escritor es aceptarse a sí mismo y el hecho de que sus vivencias es el carbón que nutre la caldera que hace girar las hélices de nuestro quehacer.

Ayer me desperté tarde, normalmente lo hago temprano pero tenía ganas de quedarme en la cama. No teñía ganas de ir al trabajo, un paso tedioso a estas alturas de mi vida y me hubiera gustado ir a tomar un café con mis amigos, dar aquel paseo por el parque con una buena amiga que no había visto desde hace tiempo y quizás almorzar, aunque sea solo un pan con jamón y un vaso de agua frente a ese rio que tanto nos gusta. Me hubiera gustado luego leer un poco. Quizás luego zambullirme un poco en las páginas de internet, averiguar más sobre aquel tema histórico que tanto me tiene pensativo, poder unas horas trabajar en aquella calculación que me mantiene loco y luego en la noche, después de estar satisfecho con mi trabajo ir a cenar con mi novia, escuchar de su voz las más dulces palabras sobre cómo le fue el día, olvidar que existe un mañana al ver su sonrisa, aunque solo caminando por el parque disfrutar del sonido de la noche. Me hubiera gustado tanto hacerlo pero me tuve que levantar como muchos a las seis de la mañana, tuve que ir al trabajo, tuve que rendir diez horas diarias, tuve que regresar en un tráfico tremendo a mi casa solo para darme cuenta de que mi novia estaba tan cansada como yo y de que en la tele no había nada que ver.

Para quien haya leído “Mientras escribo” podrán percibir que aquello que llamamos vida normal es solamente el inicio de aquello que podemos llamar historia. Para todos aquellos que como quise mostrar en este ejemplo, un momento cotidiano puede inspirar un sentimiento o historia que se puede llevar al papel, animo a leer este gran libro que motiva, nos llena el orgullo de  decir “somos escritores” y sobretodo nos da un empujón (que buena falta nos haces) en este difícil camino que hemos escogido.

 

Paranoia Mundial

Ha habido demasiada difusión mediática sobre las ultimas elecciones de estados unidos que tal pareciera que se estaba eligiendo a alguien más que el presidente de un país. Claro Estados Unidos no es cualquier país, ha sido la primera potencia mundial y aún conserva una influencia económica y militar de primer nivel, pero no es mentira decir que los mejores momentos de ese país ya están en el pasado.

Se ha hablado casi de que se estaba eligiendo al anticristo, los programas televisivos alemanes, españoles, peruanos solo han sabido difundir la noticia de que elegir a Donald Trump era como elegir al mismo Diablo como presidente. La bolsa se ha desplomado, si hay tercera guerra mundial, el problema de los refugiados y hasta una nueva guerra civil estadounidense serán solo culpa de Donald Trump. No hay duda de que la manifestación mediática ha trabajado a horas forzadas con éxito y aún así, la gente no se ha dejado engañar y es ahí donde aparecen los rostros desconsolados, estupefactos, aturdidos y incomprensibles de todos. ¿Si tanto hemos manipulado como puede la gente hacer lo que nosotros le dijimos que no hagan? Y es ahí, creo que el único mérito de este interesante personaje que en cualquier otro país del mundo solo podría pasar como un oportunista mediático pero que ahora será presidente: el de abrir los ojos al mundo de lo que en verdad es Estados Unidos y de lo que en verdad está pasando en el mundo.

No estoy a favor de este personaje, con una inexperiencia marcada por años, con un ego más alto que sus edificios y con ningún tipo de plan sobre cómo manejar una nación, con unos prejuicios marcados y con unos ideales poco convencionales. Si será un buen presidente o no, lo dirá el tiempo y al fin y al cabo es problema de los estadounidenses.

Pero si algo si se le puede rescatar es que le ha dado una bofetada al mundo mediático y ha abierto los ojos a la realidad. A una realidad que nadie quiere escuchar pero que no por eso deja de ser verdad. Él ha sido la voz de aquellos que no se han atrevido a hablar lo que piensan por temor a ser no oídos, él ha dicho con total desenvoltura lo que piensa a hacer (que sea o no sea viable es otra cosa) cogiendo el reclamo de muchos, la gente se asusta porque a nadie le escucha oír la verdad. Estados Unidos no es Disneylandia ni las tardes soleadas en California y no es definitivamente el grupo de amigos que giran en torno a una taza de café en algún sitcom ni es el sueno americano que tanto dicen. Nunca lo fue. Estados Unidos no es el país abierto al mundo donde cualquiera puede sentirse a gusto (si no basta con entrar por uno de sus aeropuertos o ver e tratamiento a los afroamericanos), no es el país que busca la paz empezando guerras donde no las hay ni es el país moderno (basta ver sus puertos, colegios, universidades). Si alguna vez lo fue (que lo dudo) ya no lo es mas.

Estados Unidos es una nación tocada y tomada rehén por banqueros que solo han vendido su propio país (cuanto de los productos que compramos ahora dicen “Made in America”), que han dejado fabricas desiertas donde antes ha habido prosperidad, es un país sumamente peligroso donde la drogadicción y las mafias controlan mucho y donde a veces ni se puede salir de noche, es un país racista en extremo donde una persona nacida ahí pero de otro color o de otra religión tiene el temor a ser discriminada. Ha querido vender algo que ya no son, han querido vender al mundo algo que no existe. Si en algo estoy de acuerdo con lo que dijo durante la campana Donald Trump es en sus palabras “ya no podemos darnos el lujo de ser políticamente correctos”. El ha dicho lo que los estadounidense quieren oír y la mayoría lo ha elegido por eso, el mundo se impresiona que alguien así pueda ser elegido, pero no se da cuenta que alguien asi es elegido por qué es lo que el pueblo piensa y esa es la gran elección.

Siempre se ha dicho dos cosas “cada pueblo tiene el gobernante que merece” y ahora sabemos que este dicho como nunca tiene la razón, también se ha dicho siempre que para resolver un problema primero se tiene que admitir que se tiene un problema. Hoy nos segamos a muchas cosas, no decimos la verdad por temor a ser tratados como “extremistas” o “políticamente incorrectos” y se ve con asco y hasta intolerancia todo aquello que muchos juraron erradicar. Muchos no dicen lo que piensan y no aceptan los problemas de forma abierta. Europa ha caído en esa trampa y se sorprende cuando alguien como Trump pronto salga ha decir finalmente lo que la gente piensa y se sorprende cuando alguien así gane las elecciones

El sistema ha fallado ha permitido que se corrompa, creando insatisfacción en la gente. Y ahora la gente exige un cambio. La gente no sabe que se tiene que hacer, para eso se eligen gobernantes que supuestamente deben saber que hacer. Cosa que casi nunca pasa. Pero exige a gritos un cambio. El comunismo ha fracasado, el socialismo del siglo XXI también, el capitalismo va camino a su propio auto destrucción. La gente pide un cambio. Es quizá el momento de una tercera vía. Una nueva salida.

La elección de Donald Trump no es esa tercera vía, pero por lo menos nos ha llamado la atención a una vuelta a la reflexión y finalmente a acepta que por más que queramos no reconocerlo los problemas se deben afrontar de fondo y no negando algo solo por temor a ser tildados de “poco correctos”. El tiempo dirá que pasar con esta aventura (yo personalmente se que al final ser candidato y ser gobernante son dos cosas distintas y que la paranoia provocada por los medios de comunicación en manos de los bancos y empresas que quieren que nada cambia) pasara y al final veremos que muchas de las profecías no se han cumplido. Pero algo que no se podrá cambiar es el hecho que la gente exige un cambio. Y ese cambio ven

La peculiaridad de Tim Burton

Ir al cine siempre es una delicia y ver una película de Tim Burton lo era aún más hasta hace unos años cuando nos regaló obras maestras y llenas de historia y magia como “Eduardo, Manostijeras” (de lejos su mejor obra), “Sleepy Hollow” o incluso su versión de Batman en las dos primeras películas de finales de los ochenta y principios de los noventa.

Sin embargo algo paso en ese difícil mundo de la creación y empezó a querer seguir el “mainstream” (disculpen las palabras en inglés), quiso ser aceptado por el sistema aun sabiendo que fue justamente esa rebeldía, esa vista especial que tenía para darnos su versión de los hechos lo que lo hizo famoso. Bastaba ver a Wynona Ryder bailando en el aire al ritmo de Harry Belafonte (“Beetlejuice”), o ver a Batman (en  para mí una de las mejores escena del cine) descendiendo cual espectro de la noche ante dos delincuentes o uno de los finales más trágicos, tristes, maravillosos y mágicos que nos ha dado el cine cuando una anciana Wynona Ryder le cuenta a su nieta por qué la nieve existe en su pueblo. Sin embargo todo eso se fue esfumando, se fue apagando y empezamos a ver el nombre de Tim Burton en películas como “El planeta de los simios” o “Big Eyes”. Cada quien tiene derecho a hacer lo que quiera pero en ese camino perdimos a uno (sino el único) director estadounidense que hoy por hoy nos mantiene aún viva la ilusión del cine como caja de fantasía y que nos quiere impresionar con la historia y no con efectos especiales (que los hay pero que son usados como modo de expresión y no como fin en sí mismo)

Ahora volvemos a verlo en “Miss Peregrim y los niños peculiares” su última película. La historia es un poco difícil de contar y en si no lo es. Un orfanato de niños con poderes especiales que son cuidados por seres mágicos y que son amenazados por demonios. Tenemos al joven tímido que descubre que es especial y que tiene que tomar la decisión de su vida. Y por supuesto un villano carismático. Si bien la historia no es original de Burton, se nota que él la ha tomado como suya y ha regresado a sus origines presentándonos por momentos copias fieles de lo que conocemos muy bien de él. Tenemos el chico especial que no se siente parte de este mundo (paralelos con el personaje de Wynony Ryder en “Bettlejuice”, Johnny Depp en Eduardo o el mismo Michael Keaton como Bruce Wayne en “Batman”), tenemos al villano carismático y tremendamente divertido personificado por un brillante Samuel L. Jackson (basta con conocer a “BeetleJuice”, el Guasón o incluso los marcianos de “Mars Attacks” para ver la predilección de Burton por villanos carismáticos), la critica el sistema estadounidense hipócrita y superficial (los suburbios estadounidense como simbolismo de una paz y tranquilidad inexistente, la relación padre hijo fría y sin base (genial la escena en la que el padre le dice a su hijo que él tiene que hablar con alguien y el  padre sugiere que  sea un psiquiatra) y un final que bien pudo ser el de “Beetlejuice” o el de “Mars Attacks”

Sin embargo hay fallas. La película corre por momentos, dejándonos con un pequeño sin sabor ya que aunque no entendemos bien la historia tenemos que seguir la película para no perdernos en el camino. El personaje principal no esta muy bien trabajado por el joven actor, que nunca deje su estado letárgico y su transformación en un niño especial no despierta ninguna simpatía dado su rostro eternamente frio y el comienzo de la película, si bien se toma su tiempo para contar la historia, por momentos se los toma en demasía, logrando salvar el primer bostezo en el momento adecuado.

Sin embargo todo eso se le disculpa porque nos regala momentos sencillamente geniales, como la actuación de Samuel L. Jackson (genial), de Eva Green (excelente), y una puesta en escena soberbia y momentos mágicos e incluso algo tenebrosos. El estilo Burton tal y como lo conocemos.

Quizá para entender por qué mi admiración por Burton cabría explicar que, como mencione, es uno de los pocos directores y artistas que nos devuelve la magia del cine, que hace que ir al cine sea un placer, que nos regala historias inteligentes y llenas de aquel espíritu que sentíamos cuando leíamos nuestra primer película o libro y nos hace por un momento ser de nuevo aquellos niños que sentados veíamos aquella historias que nos hacían soñar.

“Mis Peregrim y los niños peculiares” no es la mejor obra de Tim Burton pero es sin duda una de las mejores películas que voy viendo este año y de lo mejor que nos dado en estos últimos años y solo por eso merece verse y nos devuelve la esperanza de poder seguir viendo más obras del estilo peculiar de este gran artista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La vía escondida

 

Algo debe de cambiar y pronto, pero ¿Qué? Y ¿Cómo?

Cuando fui pequeño y aun corría por las calles llenas de toques de queda, desesperación, militares, truenos de coches bombas, escuchaba “a este país no lo cambia nadie”. ¿Ha cambiado el Perú?

Cuando salí del Perú, en los noventa, un país devastado por el Fujimorismo, sin futuro, lleno de corrupción y miedo por un sistema opresivo y enfermo, escuchaba en mis oídos de aquellos que como yo salían de su país las palabras “a este país no lo cambia nadie”.

Quince años después, con una economía estable, un futuro prometedor veo que una banda de oportunistas que añoran el pasado corrupto fujimorista logró apoderarse del congreso y estuvieron a paso de hacerlo de la presidencia. ¿Cómo fue eso posible” las palabras “a este país no lo cambia nadie” fueron las que escuche una vez más retumbando en mi mente.

“Locura es querer siempre hacer lo mismo pero esperar cada vez resultados diferentes” Es una frase atribuida a Albert Einstein y nada mas cierto ni nada más cerca de la realidad.

El gran problema no solo del Perú sino de muchas empresas y países de nuestro bloque occidental es justamente ese. Queremos hacer lo mismo, aun sabiendo que el resultado será el mismo. Queremos copiar, sin entender exactamente lo que estamos copiando. Somos como el alumno del colegio que no ha estudiado para el examen y en sus desesperación copia de su compañero pensando que este sabe más que el, cuando en realidad ha estudiado menos que nosotros.

Hay compañías de tradición que en busca el nuevo rumbo, copian sin descaro conceptos y modas que no entienden, poniendo en peligro miles de puestos de trabajo. Después de todo “se ve bonito” y los originadores disfrutaran de unos años de bienestar para que cuando empiezan los problemas cobrar grandes indemnización y escaparse a alguna isla a descansar ¿Lo hemos escuchado antes?

No hace ni una década que el mundo vivió una de sus crisis más graves, provocados no por lo managers sino por un sistema que lo permitió, poniendo a la deuda como base de uan economía y a la compra sin lógica como el único modo de crecer. El castillo de naipes se derrumbó, muchos sufrieron, millones perdieron su trabajo. ¿Y qué hacen ahora? Basta ver el mercado inmobiliario antes y verlo ahora ¿Esperamos en verdad otro desenlace poniendo los mismos ingredientes en la olla?

Jamás ha habido un entendimiento ni una integración de verdad en la larga vida del islamismo y del cristianismo. La historia ha demostrado que la pacífica convivencia y la tolerancia son en verdad posibles. Como dos vecinos que sin entenderse viven pacíficamente cada uno en su casa compartiendo una tarde juntos una vez al mes frente a un partido de futbol. Pero ¿qué pasa cuando decide irse a vivir a la casa del otro? ¿Cuándo ha salido bien una situación así? ¿Por qué se sigue intentando?

Las vías que se nos han presentado hasta ahora, capitalismo, comunismo, tecnocracia, todas son excelentes y todas tienen sus lados negativos. Ahora se nos presenta una nueva vía, que trata de poner un parche a todo lo malo, pero no lo cura. Y nosotros, hinchados por alguna ráfaga de ilusión (aunque yo diría más bien hipocresía) creemos algo que no es posible y buscamos una nueva respuesta a las mismas preguntas.

Las metas son claras para cualquier empresa o país: estabilidad laboral, trabajo para todos, dinero adecuado y beneficios sociales. La manera de hacerlo es la que debemos de ver con cuidado. Es el momento de una nueva vía, de una nueva manera de ver las cosas que no es otra cosa que verlas como lo que son, no cerrarnos a modas de quince minutas, es hablar las cosas como lo que son y no espantarnos por alguna verdad bien dicha y tomar las medidas que son necesarias, aunque no sea “políticamente correcto”. Tratamos de olvidar el pasado, pensando que fue malo cuando ahí está la raíz de las soluciones, tratamos de vender las ideas, cuando olvidamos que una venta una vez hecha a terminado, tratamos de engañarnos con colores y videos, olvidando que en los hechos y no siempre las palabras es donde se ganan las batallas.

Estamos en un momento en el que debemos encontrar nuestro camino, no copiarlo, debemos seguir nuestro destino, no colorearlo, debemos estar seguro de lo que hacemos, no consultarlo y debemos de tener el valor de dar el primer paso, aun cuando todo parezca decir lo contrario. Es un momento de encontrar la vía que aun está perdida, pero que estoy convencido encontraremos en un futuro cercano.