La fantasía de la literatura

Hoy por hoy, mientras que nuestros antepasados se esforzaban por explicar los fenómenos naturales y demás temas que no entendían mediante leyendas, sagas o cuentos hoy tenemos un entendimiento muy claro de muchas cosas y sin ser todos científicos o investigadores, sabemos muy bien que el rayo no es el dios del trueno (Thor) ni los tsunamis son iras de Poseidón, el dios del mar. Entonces ¿Por qué seguimos con esa fascinación por lo fantástico? ¿Por qué seguimos leyendo historias de vampiros, héroes, demonios y dragones? ¿Por qué seguimos escondiéndonos en la oscuridad del cine para ver espadas láseres y naves espaciales?

Existe la teoría del “Viaje del Héroe” donde su asegura de que en todas las culturas o idiomas, en la literatura o en la cultura general existe un estereotipo clásico que se repite y es seguido con igual intensidad por todos y es la presencia de un héroe y su viaje o misión. El esquema es casi siempre el mismo: el llamado de un héroe a salvar la humanidad de un peligro inminente. El esquema nos muestra el inicio de un héroe que casi siempre muestra cierto desinterés o no es la persona que la mayoría espera,  pero que es escogido (por el destino o por un ser superior) para la tarea que nadie más puede hacer  para luego entrar en una fase de aprendizaje o indecisión que lo llevara a una purificación para finalmente renacer (ya sea física o espiritualmente) como el héroe que el mundo necesita aunque no siempre el que quiere o entiende haciendo muchas veces que el destino del héroe que tanto dio por nosotros sea en si trágico. Es algo que sin entrar mucho en el detalle psicológico,  Carl Jung llamo “los arquetipos” algo con el que todas las culturas se siente identificadas siguiendo el mismo patrón. Desde el viaje de Gilgamesh en Sumeria, hasta Ulises en “La Odisea”, desde el Luke Skywalker de “La guerra de las galaxias” hasta el Bruce Wayne de Christophe Nolan en la última trilogía de Batman.

En la literatura actual vemos que novelas y libros sobre orcos y magos, sobre héroes y heroínas habitan los libreros y estantes en extremo aunque muy pocos son de calidad, siendo la mayoría una repetición de lo mismo aunque siempre cae en las librerías alguna joya que merece ser leída, nos guste los relatos fantásticos o no. (Viene a mi mente solo dos ejemplos que sin llegar a ser obras maestras son una muy buena literatura de entretenimiento como “Juego De Tronos” o “ Canto de hielo y fuego” y “los juegos del hambre”) aunque desde mi punto de vista, este arquetipo viene desde mucho antes con obras clásicas como “El Quijote” (que sale en busca de aquel sueño perdido de la razón cuando el mismo escapaba de la destrucción por medio de la locura) o de un clásico moderno como “El Sr. De los anillos” con Frodo Bolsón como personaje trágico que debe sacrificarse por el bien de todos.

¿Por qué tantos ejemplos? La fascinación por el viaje del héroe y la fantasía en la literatura (que contagia al cine de manera inevitable) radica en nuestro mismo sentimiento de impotencia ante la vida diaria y las vicisitudes que con lleva el ritmo de vida que tenemos que vivir, cada día más rápido, caótico e incomprensible ¿Por qué tenemos que hacer lo que tenemos que hacer? ¿Por qué tenemos que luchar por lo que no queremos? ¿Por qué tenemos que hacer tantos sacrificios sin recompensa visible? Muchos quehaceres diarios se quedan en el limbo de lo inexplicable y es en aquellas noches de insomnio o de pensamientos divagantes en nuestras habitaciones a oscuras, cuando tomamos un libro y como quisiéramos ser parte de una aventura, hacer algo varadamente importante, saber hasta dónde podemos llegar y sentir que hemos salvado a nuestro seres amados percibiendo que nuestro sacrificio no fue en vano.

La sin razón de mucho problemas actuales nos llevan a esos pequeños escapes irreales que la literatura de este tipo o la fantástica nos ofrece. No es nuevo, siempre lo ha habido. Si fue el teatro griego ayer, la novela de caballeros de la edad media, las historietas de los cincuenta o las películas y novelas de hoy, siempre hemos sentido una predilección por aquellas historias. Es curioso sin embargo saber que muchos de estas historias y pesare, alegría y aventuras no vienen de nosotros (de nuestra lengua española) sino que crecemos sabiendo más de los griegos o romanos, de los samurái o de los caballeros Jedi que de nuestro propio continente o leyendas. No recuerdo haber leído una sola saga latina o sudamericana o española que compita en este rubro ¿Por qué? Es obra de los escritores brindarnos aquellas historias que nosotros anhelamos leer.

Pienso que la literatura fantástica debe considerar dos cosas: la primera es que existe un público ávido de historias y segundo de que ese público no está desorientado y exige historias de calidad. Estoy convencido de que hay muchísimos escritores en Argentina, Perú, España …con papel en la mano y lápiz en la otra (bueno es un decir) dispuestos a regalarnos maravillas de su mente que nos sumergen en las páginas maravillosas de alguna fantasía o de alguna aventura que la tomemos como nuestra, identificándonos con aquel personaje que nos brinda esperanza y alegría y que nos haga olvidar por un momento que mañana hay que pagar el alquiler o reparar el auto.

Si alguna función tiene la literaria (que son varios) es la de entretenernos, mostrándonos a la vez lo maravilloso que la fantasía humana puede ser y de esa manera hacer que aquel viaje del héroe puede ser en el siguiente libro que leamos o la siguiente película que veamos, nuestro viaje.

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