La vía escondida

 

Algo debe de cambiar y pronto, pero ¿Qué? Y ¿Cómo?

Cuando fui pequeño y aun corría por las calles llenas de toques de queda, desesperación, militares, truenos de coches bombas, escuchaba “a este país no lo cambia nadie”. ¿Ha cambiado el Perú?

Cuando salí del Perú, en los noventa, un país devastado por el Fujimorismo, sin futuro, lleno de corrupción y miedo por un sistema opresivo y enfermo, escuchaba en mis oídos de aquellos que como yo salían de su país las palabras “a este país no lo cambia nadie”.

Quince años después, con una economía estable, un futuro prometedor veo que una banda de oportunistas que añoran el pasado corrupto fujimorista logró apoderarse del congreso y estuvieron a paso de hacerlo de la presidencia. ¿Cómo fue eso posible” las palabras “a este país no lo cambia nadie” fueron las que escuche una vez más retumbando en mi mente.

“Locura es querer siempre hacer lo mismo pero esperar cada vez resultados diferentes” Es una frase atribuida a Albert Einstein y nada mas cierto ni nada más cerca de la realidad.

El gran problema no solo del Perú sino de muchas empresas y países de nuestro bloque occidental es justamente ese. Queremos hacer lo mismo, aun sabiendo que el resultado será el mismo. Queremos copiar, sin entender exactamente lo que estamos copiando. Somos como el alumno del colegio que no ha estudiado para el examen y en sus desesperación copia de su compañero pensando que este sabe más que el, cuando en realidad ha estudiado menos que nosotros.

Hay compañías de tradición que en busca el nuevo rumbo, copian sin descaro conceptos y modas que no entienden, poniendo en peligro miles de puestos de trabajo. Después de todo “se ve bonito” y los originadores disfrutaran de unos años de bienestar para que cuando empiezan los problemas cobrar grandes indemnización y escaparse a alguna isla a descansar ¿Lo hemos escuchado antes?

No hace ni una década que el mundo vivió una de sus crisis más graves, provocados no por lo managers sino por un sistema que lo permitió, poniendo a la deuda como base de uan economía y a la compra sin lógica como el único modo de crecer. El castillo de naipes se derrumbó, muchos sufrieron, millones perdieron su trabajo. ¿Y qué hacen ahora? Basta ver el mercado inmobiliario antes y verlo ahora ¿Esperamos en verdad otro desenlace poniendo los mismos ingredientes en la olla?

Jamás ha habido un entendimiento ni una integración de verdad en la larga vida del islamismo y del cristianismo. La historia ha demostrado que la pacífica convivencia y la tolerancia son en verdad posibles. Como dos vecinos que sin entenderse viven pacíficamente cada uno en su casa compartiendo una tarde juntos una vez al mes frente a un partido de futbol. Pero ¿qué pasa cuando decide irse a vivir a la casa del otro? ¿Cuándo ha salido bien una situación así? ¿Por qué se sigue intentando?

Las vías que se nos han presentado hasta ahora, capitalismo, comunismo, tecnocracia, todas son excelentes y todas tienen sus lados negativos. Ahora se nos presenta una nueva vía, que trata de poner un parche a todo lo malo, pero no lo cura. Y nosotros, hinchados por alguna ráfaga de ilusión (aunque yo diría más bien hipocresía) creemos algo que no es posible y buscamos una nueva respuesta a las mismas preguntas.

Las metas son claras para cualquier empresa o país: estabilidad laboral, trabajo para todos, dinero adecuado y beneficios sociales. La manera de hacerlo es la que debemos de ver con cuidado. Es el momento de una nueva vía, de una nueva manera de ver las cosas que no es otra cosa que verlas como lo que son, no cerrarnos a modas de quince minutas, es hablar las cosas como lo que son y no espantarnos por alguna verdad bien dicha y tomar las medidas que son necesarias, aunque no sea “políticamente correcto”. Tratamos de olvidar el pasado, pensando que fue malo cuando ahí está la raíz de las soluciones, tratamos de vender las ideas, cuando olvidamos que una venta una vez hecha a terminado, tratamos de engañarnos con colores y videos, olvidando que en los hechos y no siempre las palabras es donde se ganan las batallas.

Estamos en un momento en el que debemos encontrar nuestro camino, no copiarlo, debemos seguir nuestro destino, no colorearlo, debemos estar seguro de lo que hacemos, no consultarlo y debemos de tener el valor de dar el primer paso, aun cuando todo parezca decir lo contrario. Es un momento de encontrar la vía que aun está perdida, pero que estoy convencido encontraremos en un futuro cercano.

 

 

 

 

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