La ciudad de las artes y las ciencias

Tuve la oportunidad de visitar Valencia, algo que no había hecho hasta ahora a pesar de ser una ciudad muy presente en mi vida más que todo por motivos literarios (de niño devore el Cantar del Mío Cid solo como ejemplo) y aún tengo en mi mente la última escena de aquella gran película sobre “El Cid” y la parte final representando la toma de Valencia. Pero dejando de lado aquel tono romántico y hasta cierto punto idealista, nunca había tenido la oportunidad de visitar la ciudad de Valencia y poder apreciarla “en vivo y directo” hasta ahora.

La ciudad es sin lugar a dudas hermosa, no teniendo nada que envidiárle a sus vecinos más cercanos. Respire un aire de tranquilidad en el poco tiempo que estuve ahí, visitando los monumentos, sintiendo la amabilidad de las personas que con gran sorpresa estaban orgullosos de su procedencia hablando un valenciano nuevo para mí pero jamás dejando de lado el español como idioma. Algo que me lleno de alegría. Pude ver el centro histórico (y como cereza sobre el pastel la hermosa capilla del Cáliz), la catedral y un atardecer hermoso, con un cielo rosáceo y un sol durmiente que me acompaño de la mano durante los días de mi estancia.

Pero lo que más llamó mi atención fue aquel paseo verde hecho sobre el antiguo cauce del rio Turia que los valencianos han convertido en un refugio verde divino, donde la gente se reúne a caminar, correr, jugar, hacer artes marciales o solo conversar en un parque y que sirve de antesala a aquella magnifica construcción llamada “Ciudad de las artes y las ciencias”

Inaugurada en 1998, una construcción bellísima compuesta de varios complejos de índole cultural y de entretenimiento con un diseño acorde a los tiempos modernos apostando desde el comienzo por lo propio. Es interesante que leyendo un poco la historia de este proyecto, uno se entera de que nació de la idea de un catedrático de historia (y el gobierno, cosa rara en estos tiempos, cogió esa idea cultural con agrado) teniendo como punto de partida que sea la cultura y el arte (y no los rascacielos, los centros comerciales o le zona de grandes hoteles y edificios) el verdadero centro de la ciudad. La forma como Valencia quería ser vista y recordada no era por sus casinos, estadios, centros comerciales u hoteles sino por el centro cultural y artístico que la adorna.

Leyendo un poco más de la historia, se puede ver de que el proyecto tuve varias mentes dirigiéndolo siendo las más destacada la de Santiago Calatrava (de mas esta decir que es valenciano) y su estructura moderna, funcional no descuida la belleza dándole ese toque necesario para permanecer en la memoria. De color blanco, se alza como lucerna sobre el verde parque que la rodea y caminando por ella, viendo sus fuentes, sus largos caminos, su cine, sus exposiciones, sus conciertos y paseos, uno no puede más que sentir el deseo de saber más, despertando la curiosidad que es la madre de la investigación y del saber.

El complejo es grande y no puede ser visitado en unas horas que merece dedicarse a él y lo que guarda en su interior por lo menos por un par de días para descubrirlo. Pero la aventura vale la pena.

En estos tiempos, merece rescatarse un sitio así y la osadía de una ciudad en apostar por él, un sitio dedicado a la cultura y el saber, a seguir el ejemplo de hacer de la ciencia y del arte el centro de cualquier ciudad o sociedad y sentir de nuevo aquella curiosidad que cuando niños veíamos. No sé si algún día el destino me llevara de nuevo a esa maravillosa ciudad pero sé que quedara siempre en mi recuerdo y a cualquiera que tenga la oportunidad, no deje de visitarla.2017-07-28_20h48_48

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Los cambios y la nueva literatura

Asistí la otra vez a un discurso sobre Industria 4.0. Supuestamente la nueva revolución en la producción y manufactura que se ha puesto muy de moda hoy en día. Conectividad, Digitalización y productividad se alzan como términos casi mágicos que darán la pauta en el futuro.

Sin duda son temas muy interesantes y a tomarse en cuenta, pero no es mi intención ahora hablar de técnica ni de modelos de negocio ni mucho menos de software o hardware sino de algo más mas intimo pero no menos importante.

La palabra “revolución” se usa muy a menudo al referirse a un cambio radical en un sistema establecido y se puede y ha sido usada mucho en el arte tanto como la vida social y por supuesto en el ambiente político. ¿Estamos viviendo una revolución? Cada época ha traído consigo nuevos métodos de expresión y nuevos temas. Lo que para un chico de colegio es importante ahora, no lo era para un chico del siglo XVIII. Si algunos adolescentes llegaron a intentar el suicidio después de leer “Las penas del joven Werther” de Goethe, otros han llorado hoy en día al leer la saga de “Crepúsculo” aunque ambos temas separados por la edad y el tratamiento tenía como base una historia de amor e incomprensión. Sin embargo la esencia del ser, aquel sentimiento que ha motivado un drama, una historia o incluso una tragedia son representaciones de un sociedad y de las personas que la habitan. ¿Qué cambio nos está trayendo esta digitalización? Son muchos. Muchos buenos, otros malos. Pero no se puede detener, así que en vez de querer tapar el sol con un dedo añorando tiempos pasados supuestamente mejores (algo en lo que difiero) es mejor ver el futuro con optimismo y buen oficio de escritor. La fusión del mundo físico con el mundo virtual es una de las bases de este nuevo sistema (aunque difiero mucho de que sea una revolución sino más bien una evolución) y los cambios los vemos ahora (cuando bajamos un ebook, cuando vemos un booktrailer, cuando compramos un libro por internet). ¿Qué más cambios habrá?

Hemos observado un cambio en el lenguaje de las novelas, un lenguaje nuevo en muchos casos junto con maneras de escribir adaptadas. Se habló mucho del estilo directo de Hemingway en su momento, diferendo de lo cómo se escribía en esa época pero siendo quizás aquel el inicio de una literatura moderna donde la acción y el desenlace importan más que la descripción poética de las cosas sin que lo uno sea mejor que lo otro, solo representaciones de un mismo tema en una época determinada. Cada generación merece sus poetas y cada pueblo sus escritores y cada tiempo su literatura. Es un buen momento para pensar, cual es la influencia de la conectividad, de la productividad y de la interconexión de las cosas no solo en el aspecto de ventas sino más bien en la esencia de la literatura misma. ¿De qué forma se cambiara el lenguaje? ¿Qué nuevos motivos y temas habrán por tratar? ¿Qué leeremos y sobretodo que criticaremos desde nuestro escritorio a aquellos lectores que nos seguirán leyendo? Es un tema importante donde quizás hayan más preguntas que respuestas y donde incluso no haya ni una sola respuesta única sino muchas a un problema, que pienso el tiempo responderá. Pero podemos ayudar al tiempo.

Yo siempre he pensado que el arte y en este caso la escritura, son representaciones del mundo actual y el mundo actual, un mundo digital, virtual y sobretodo rápido puede ser poco entendido por aquellos que nos hicieron llorar y reír con historias bellísimas pero que representan un mundo que ya no conocen y no conoceremos. Es un momento para descubrir que nos trae en la literatura este nuevo mundo ya no lejano sino cercano y estar abiertos a nuevas experiencia y nuevas formas de ver y sentir la literatura.